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El Huerto de Lucas: mercado, restaurante y hasta aire orgánico

Nuevo espacio de productos ecológicos en Chueca

Se puede hacer la compra en sus puestos o comer en el patio central

mimadrid

| 23.07.2014 - 18:02 h

Ubicado en pleno barrio de Chueca, El Huerto de Lucas es un mercado de comida orgánica de más de 450 metros cuadrados dedicados al cuidado de la salud y el medio ambiente a través de la alimentación. Una panadería, una charcutería, un puesto de frutas y verduras, una carnicería-pollería, un puesto de germinados y zumos, otro de cafés y tés y hasta una heladería se reúnen en este renovador espacio. Una plaza de abastos tradicional en la que todos los puestos han sido cuidadosamente seleccionados y en los que solo se venderán productos 100% orgánicos de la más alta calidad.

Se suma a esta oferta un puesto de temporada que, según la época del año, estará ocupado por productos como algas, setas o castañas, y una tienda de producto seco con cereales, productos envasados, conservas y bodega. También hay un hueco reservado para los mercadillos pop-up y una biblioteca family friendly. El espacio incorpora una cantina orgánica a cargo del chef Javier Muñoz-Calero, quien anuncia una "cocina honesta con ingredientes de mercado, una carta de platos sencillos elaborados con productos ecológicos y con cocciones bajas y rápidas” que se podrán disfrutar en el propio mercado o en su versión take away.

Asimismo, a través de una programación de vanguardia auspiciada por la experiencia de la doctora Pilar Muñoz-Calero, experta en el desarrollo de la medicina ambiental en España y promotora de este proyecto, el espacio supondrá una plataforma de promoción de una nueva cultura medioambiental en forma de exposiciones, charlas o talleres.

En este nuevo espacio es saludable hasta el aire. Y es que a través del diseño y la construcción libre de tóxicos, El Huerto de Lucas está diseñado para potenciar la salud y el bienestar, a través de los cinco sentidos. En el ciclo constructivo se han optimizado los recursos y se han minimizado las emisiones de tóxicos. Por ello el edificio cuenta con aislamiento acústico y térmico o transpiración natural de los muros, entre otras características que lo convierten casi en "orgánico", con pensado pensado para reaprovechar la energía. La guinda la pone un techo móvil de malas madres, una intervención del artista Jeronimo Hagerman que funciona como una nube vegetal que invade el patio e interactúa con la luz que entra del exterior.

Dónde: Chueca

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