Madrid Arena: Falló todo lo que podía fallar

El juez ve una cadena de fallos y califica de insuficiente y pasiva la actuación de la Policía

madrid

| 02.09.2014 - 14:27 h
REDACCIÓN

Un "fallo clamoroso"... es sólo uno de las frases que utiliza el juez Eduardo López Palop para describir lo que ocurrió la noche de Halloween de 2012 en el Madrid Arena. La codicia y una cadena de fallos provocaron la tragedia: cinco jóvenes muertas por una avalancha. El auto del juez detalla la verdad judicial... Se superó el aforo, llegó a haber 30.000 personas cuando la capacidad era para 10.000, la Policía no evitó el botellón en el exterior, fallaron los controles, las salidas del recinto y la enfermería.

El juez del caso Madrid Arena considera que la Policía Municipal de la capital, encargada de evitar el "botellón" en el exterior del recinto, estuvo en el lugar de la tragedia de forma "manifiestamente insuficiente, esporádica y con una pasividad totalmente inadecuada para la gravedad de los hechos".

De esta forma lo indica el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, Eduardo López-Palop, en el auto en el que mantiene la imputación de dieciséis personas, entre ellas el jefe de la Policía Municipal de la capital, Emilio Monteagudo, que ha presentado su dimisión.

SUPERACIÓN DEL AFORO

El magistrado argumenta que la aglomeración interior, como consecuencia de la venta de 23.000 entradas para un evento que tenía un aforo autorizado de 10.620 personas, y el "botellón" exterior fueron determinantes en la tragedia.

Al comienzo de la actuación del pinchadiscos Steve Aoki, la confluencia en la pista central del público asistente con la "riada humana" de unas 3.000 personas, procedentes del "botellón", produjo una situación "insoportable", en la que algunos jóvenes "no podían ni respirar", apunta.

ENFERMERÍA INADECUADA

El doctor Simón Viñals, que tenía 80 años en la fecha del evento, aceptó la función de la asistencia médica en el acontecimiento, en "un habitáculo no concebido para enfermería, sin ventilación alguna, escasa e insuficiente iluminación y sin agua corriente", según el auto.

LOS ACUSADOS

De las diligencias practicadas se desprende que han tenido una participación en los hechos dieciséis personas:

- Miguel Ángel Flores, máximo responsable de la empresa organizadora del evento, Diviertt: según el juez, tuvo una participación directa en el número de entradas vendidas y el caudal de personas que entraron en la fiesta, produciendo el sobreaforo que tuvo como consecuencia el fallecimiento de cinco jóvenes.

- Santiago Rojo, director general de Diviertt: como segundo en el organigrama de la empresa, explica el auto, no pudo ser ajeno al sobreaforo que se estaba produciendo, sin avisar a su jefe o a los equipos de seguridad.

- Miguel Ángel Morcillo, jefe de Personal de Diviertt: tenía conocimiento de que las barras de bebidas bloqueaban las salidas, elementos esenciales para la seguridad de la fiesta, señala el texto.

- Rafael Pastor, director del Departamento de Seguridad de Madrid Espacios y Congresos: afirmó en su declaración que no tenía potestad alguna para parar el evento, aunque detectara fallos de seguridad.

- Francisco del Amo, coordinador de Proyectos de Madrid Espacios y Congresos: manifestó que, a pesar de que a las 04:20 horas Flores le informó de que había dos niñas muertas, se llegó al acuerdo de que siguiera la fiesta hasta las seis de la mañana.

- José Luis Rodríguez Caamaño, coordinador jefe de Seguridad de Madrid Espacios y Congresos: aseguró que para la fiesta no hubo reunión de coordinación ni con el promotor ni con la Policía Municipal.

- José Ruiz Ayuso, técnico de Operaciones y Producción de Madrid Espacios y Congresos: el juez asegura que no dio la voz de alarma ante la utilización de la salida de emergencia como entrada y no se dio cuenta de que había más personas del aforo permitido.

- Juan José París Nalda, jefe de equipo de Seguriber, encargado de los accesos y controles y requisas: señaló ante el magistrado que en un momento de la noche Francisco del Amo le dio la orden de que la requisa se agilizase y se hiciese más liviana.

- Raúl Monterde, jefe de equipo de Seguriber: era coordinador del servicio exterior de vigilancia y "tuvo una influencia directa y eficiente en el resultado trágico producido", según recoge el auto.

- José Antonio Díaz Romero, jefe de equipo de Seguriber: tuvo un "lamentable" papel protagonista en la apertura del portón, destaca el juez.

- Robertos Mateos, encargado del control de cámaras: declaró que el acuerdo de control de cámaras estaba abandonado en torno a las 03:40 horas cuando ocurrió la avalancha mortal.

- Emilio Monteagudo, inspector jefe de la Policía Municipal de Madrid: el juez lamenta que la Policía Municipal ni evitó, ni palió, ni aminoró el "botellón", sino que tuvo "una actitud contemplativa y muy alejada de sus obligaciones".

- Simón Viñals, responsable de la asistencia médica del evento: en opinión del Juzgado, su actuación fue "insuficiente, incompetente y carente de toda profesionalidad".

- Carlos Viñals, encargado de la asistencia médica del evento junto a su padre: no diagnosticó correctamente a tres de las víctimas, dándolas por fallecidas cuando no lo estaban, afirma el magistrado.

- Carlos Manzanares, socio mayoritario de Kontrol 34, que debían encargarse de garantizar la seguridad interior del recinto: según el juzgado, los empleados de Kontrol 34 no cumplieron con su cometido ante el visionado de las grabaciones en el interior del recinto.

- Emilio Belliard, socio minoritario de Kontrol 34: López-Palop afirma que no dio instrucciones a sus trabajadores, ni se ocupó de que realizaran su labor correctamente para evitar resultados lesivos y trágicos como los que se produjeron.