Obama reafirma su "apoyo al pueblo venezolano" tras la muerte de Chávez

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reafirmó hoy "el apoyo de Estados Unidos al pueblo venezolano y su interés en el desarrollo de una relación constructiva" con Venezuela" tras la muerte del mandatario Hugo Chávez.

"En Venezuela se inicia un nuevo capítulo en su historia, Estados Unidos sigue comprometido con políticas que promuevan los principios democráticos, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos", apuntó el presidente en un escueto comunicado.

En declaraciones anteriores varios portavoces oficiales estadounidenses rechazaron las alegaciones sobre cualquier tipo de conspiración de Estados Unidos encaminada a atentar contra la salud del presidente venezolano.

"La afirmación de que Estados Unidos ha estado involucrado de alguna manera en la causa de la enfermedad del presidente Chávez es absurda, y la rechazamos completamente", dijo en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Patrick Ventrell.

"A pesar de las diferencias significativas entre nuestros gobiernos, seguimos creyendo que es importante buscar una relación funcional y productiva con Venezuela basada en cuestiones de interés mutuo", puntualizó el portavoz.

Antes del anuncio del fallecimiento de Chávez, el Gobierno venezolano comunicaba a través del vicepresidente, Nicolás Maduro, y del ministro de Exteriores, Elías Jaua, la expulsión de David Delmonaco y David Kostal, ambos de la Agregaduría Aérea de la legación estadounidense en Caracas.

Según las autoridades venezolanas, ambos estaban participando en "proyectos desestabilizadores".

El portavoz del Pentágono Todd Breasseale rechazó "absolutamente" esas alegaciones

UNAS RELACIONES LLENAS DE DESENCUENTROS DESDE 1999

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han estado llenas de desencuentros desde que el presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999, con duros enfrentamientos durante el Gobierno de George W. Bush y fracasos en los intentos de reconciliación bajo el mandato de Barack Obama.

"Chávez nunca perdió de vista su objetivo de desafiar a Estados Unidos", comentó a Efe en Washington Stephen Johnson, director del programa para América del independiente Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS).

Las relaciones entre ambos países, tradicionalmente estrechas, comenzaron a deteriorarse a raíz del golpe de Estado que derrocó brevemente a Chávez en abril de 2002.

La "tibia" reacción de Estados Unidos y su apoyo al efímero Gobierno surgido del golpe fue interpretada por Venezuela como una prueba de que la Administración de Bush estuvo "detrás" de la intentona, algo que Washington siempre ha negado.

Chávez no cesó de denunciar la política "intervencionista" de Estados Unidos en Latinoamérica, animando a la región a unirse a su cruzada contra "el imperio", logrando adhesiones de países como Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

George W. Bush, que ocupó la presidencia de Estados Unidos entre 2000 y 2008, fue el principal objetivo de sus críticas y lo tildó incluso en varias ocasiones de "genocida y loco".

Casi todo lo auspiciado por Bush fue rechazado por Chávez, como ocurrió con el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que fue descartada durante la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (Argentina) en 2005, frente a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), promovida por el gobernante venezolano.

Con la llegada de Obama a la Casa Blanca en 2009, Chávez expresó su esperanza en un cambio en la política de Estados Unidos hacia su país y de una normalización de las relaciones bilaterales.

Obama dijo en varias ocasiones que quería mejorar las relaciones con Venezuela y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, llegó a reconocer que la política de Bush de aislar a ese país no había funcionado.

Sin embargo, bajo el mandato del presidente Obama los informes que emite anualmente Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos y la lucha antiterrorista en el mundo han seguido penalizando a Venezuela, cuya cercanía al régimen iraní también preocupa mucho a Washington.

Chávez, quien en la Cumbre de las Américas de 2009 en Trinidad y Tobago le dijo a Obama que quería ser su "amigo", pasó luego a calificar al presidente estadounidense de "farsante" y consideró que uno de los grandes "errores" de su primer mandato fue no dar importancia a la relación con América Latina.

La relación bilateral, congelada desde la retirada mutua de los embajadores en 2010, se enfrió aún más en enero de 2012 con el cierre del consulado venezolano en Miami, que sucedió a la expulsión de la cónsul Livia Acosta Noguera.

La expulsión de la diplomática se produjo después de que la cadena Univisión transmitiera el documental "La amenaza iraní", sobre una supuesta planificación en 2006 para atacar a los sistemas de varias plantas nucleares en Estados Unidos, además de la Casa Blanca, el FBI y la CIA.

Algunos de los entrevistados dijeron que las embajadas de Irán, Cuba y Venezuela habrían participado, algo que Caracas tachó de "acusaciones sin fundamento".

Mientras, Venezuela ha promovido el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), de la que no forman parte Estados Unidos ni Canadá y que Chávez quiso que sustituyera a la Organización de Estados Americanos (OEA), "vieja y desgastada" a su juicio.

No obstante, Venezuela sigue teniendo una fuerte dependencia comercial de Estados Unidos, ya que sus exportaciones a ese país, principalmente petroleras, superaron en 2011 los 40.000 millones de dólares.

A Chávez nunca le interesó "buscar una reconciliación" con Washington, ya que eso hubiera debilitado su base de apoyo electoral, concluyó Johnson.