"Buen rollo" en Lisboa

Lisboa se convierte hoy en la capital de España y de los campeones ante la avalancha de seguidores del Real Madrid y del Atlético de Madrid que continúan llegando al centro de la ciudad para seguir de cerca la inédita final de la Champions.

En las principales avenidas lisboetas se ve cómo avanzan hacia el centro grupos de personas ataviadas con camisetas, bufandas y banderas de los dos equipos.

CARTEL DE LLENO

Los bares y las terrazas de los restaurantes ya están llenos de españoles que recargan pilas y hacen un poco de turismo, y algunos intentan hacer negocio con la reventa de entradas, antes de posicionarse para ver la gran fiesta del fútbol.

"Pago hasta 300 euros como máximo", dice un hombre de unos treinta años que lleva colgando del cuello un cartel en español, inglés y portugués en el que puede leerse: "Busco entrada".

Huidizo cuando se percata de que se trata de una entrevista, es uno de los 'negociadores' que compra entradas para luego revenderlas por un precio aún superior hoy mismo, cuando la puja puede alcanzar precios desorbitados de varios miles de euros.

Comiendo, haciendo compras o simplemente paseando con las banderas de sus clubes en alto los seguidores madrileños se mezclan con muchos curiosos y también con aficionados del Bayern Múnich que habían comprado entradas para el partido, seguros de que su equipo iba a eliminar al Real Madrid.

Desde la plaza de Restauradores, cuyo monolito central conmemora la independencia de los portugueses de la corona española en 1668, hasta la del Comercio, abierta a la desembocadura del Tajo, el trasiego de aficionados es continuo.

BUEN ROLLO

La Baixa de Lisboa, centro neurálgico de la ciudad, está siendo escenario hoy del "buen rollo" que, por el momento, reina entre los aficionados del Real Madrid y del Atlético de Madrid que siguen llegando a la capital lusa para la final de la Liga de Campeones.

"Hay muy buen rollo. Se ven grupos con aficionados de los dos equipos. Están muy mezclados", contó a EFE la española Ana Suárez, residente en la rua Conceiçao, una de las calles principales de la Baixa por donde pasa el famoso tranvía 28.

Uno de esos grupos "mixtos" es el de Pedro José Domínguez, madridista de 49 años, y Román Miñano, colchonero también de 49.

Vecinos de las zonas colindantes de Aravaca y Pozuelo -oeste de Madrid-, llegaron a Lisboa en avión esta mañana para disfrutar del ambiente futbolero en Campo das Cebolas, una plaza aneja a la Baixa.

"Hay algo por encima del Real Madrid, que son mis amigos", dijo a EFE Domínguez, que integra un grupo con 4 merengues y 5 hinchas del Atlético.

"Vine en un avión lleno de aficionados del Atlético. Eso no me lo perdono", agregó entre risas.

Para el aficionado merengue, el Real Madrid vencerá 3-1 con goles de Cristiano Ronaldo, Fábio Coentrao y Luka Modric.

Su amigo Miñano replicó: "Ganaremos 1-2 o 1-3. Goles de Diego Godín, Joao Miranda y Adrián. Vamos a defender muy bien y atosigarles con faltas y córneres", concluyó.

Suárez, una médico asturiana de 37 años residente en la capital desde 2007, ve a los seguidores colchoneros más animados que los merengues.

"Por la noche se ha oído más ruido de lo normal", aseveró la vecina de la Baixa, una zona completamente reconstruida después del terrible terremoto de 1755 que destaca por su estructura urbanística de cuadrícula (una ordenada red de calles paralelas y perpendiculares).

Preocupada por la falta de pantallas gigantes públicas que retransmitan el encuentro, Suárez notó su barrio más sucio de lo normal, sobre todo de colillas de cigarrillos y otros desperdicios. EFE

FESTIVAL CHAMPIONS

En la del Comercio, se ha instalado el festival 'Champions' de la UEFA, salpicado de objetos de 'merchandising' y con un pequeño campo de hierba artificial, inaugurado este viernes con un partido de exhibición de leyendas del balompié como Luis Figo, Fernando Hierro, Robert Pirès o Deco.

A unos metros, las cámaras de los medios de comunicación, lusos y españoles, graban a los hermanos Juan Carlos y David González, vecinos del madrileño barrio de Villaverde Alto, que han recorrido 620 kilómetros en bicicleta hasta Lisboa para ganar una apuesta que les permita ver el trascendental partido.

HABRÁ PANTALLAS GIGANTES

El alcalde de Lisboa, António Costa, confirmó hoy que el consistorio pondrá pantallas gigantes en las 'fan zone' de los aficionados de los equipos finalistas de la Liga de Campeones: Real Madrid y Atlético de Madrid.

A pesar de que la UEFA no retransmite el partido, el Ayuntamiento lo hará en las respectivas 'fan zone' para que los hinchas sin entrada puedan ver la final, manifestó a los medios Costa, que esta tarde ha recibido a homóloga madrileña, Ana Botella.

El regidor socialista había anunciado el pasado 8 de mayo en una visita a Madrid la instalación de las mismas, pero hasta hoy, horas antes del encuentro, no lo confirmó.

Los seguidores del Real Madrid se reunirán en la céntrica plaza de Rossio y los hinchas rojiblancos se situarán en el Parque Eduardo VII, al lado de la rotonda de Marqués de Pombal, a unos dos kilómetros de distancia.

La polémica de las pantallas ha suscitado la preocupación entre las fuerzas de seguridad portuguesas y la organizadora UEFA, que temen problemas de seguridad, y las decenas de miles de hinchas desplazados a Lisboa sin entrada, que reclaman grandes pantallas para seguir una inédita final europea.

Expertos en seguridad consultados por EFE aconsejaron, no obstante, la instalación de pantallas que transmitan el partido, que se celebra hoy en la estadio de la Luz a las 18.45 horas GMT, porque podrían amortiguar la posible frustración de los hinchas que viajaron a la capital.

"Hice una apuesta con un amigo. Me dijo: 'si vas con tu hermano en bici desde Madrid hasta Lisboa, os doy dos entradas para la final'", contó a EFE David González, de 35 años y policía de profesión.

Si los aficionados del Real Madrid son aparentemente más numerosos, los del Atlético se están haciendo notar más.

Cantos al entrenador 'Cholo' Simeone y canturreos del himno del club resuenan en varias zonas del centro de Lisboa, sobre todo en el bohemio Bairro Alto, donde confluyen la mayoría de bares y pubs nocturnos de la ciudad.

La algarabía de muchos de los hinchas rojiblancos está llamando la atención de varios medios portugueses. El diario "A Bola" les dedicó, en plena madrugada, un vídeo en su edición digital.

El trasiego en Lisboa comienza a incrementarse también en el aeropuerto de la ciudad, que está previsto que reciba unos 700 vuelos en un solo día, y en las principales estaciones de ferrocarril, la de Oriente y la de Santa Apolonia.

Por el ajetreo de algunas zonas como la Baixa, -la parte baja de la ciudad proyectada por el estadista Marquês de Pombal después del terremoto de 1755-, Lisboa se asemeja más a una medina árabe que a una señorial y melancólica capital europea en la que, al menos por unas horas, se habla español.

TIEMPO MODERADO

Se prevé viento moderado, ausencia de precipitaciones y tiempo un poco más fresco de lo habitual para mayo, según el meteorólogo Bruno Café, del Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPAM), quien explicó a EFE que las previsiones para este sábado son benévolas tanto para la práctica del fútbol como para el turismo.

El cielo estará "poco nublado" y "en la zona de Lisboa no se prevé precipitación (...). Habrá un aumento de viento en el litoral (Cabo Espichel), pero no tendrá influencia en Lisboa", comentó.

El meteorólogo reconoció, no obstante, que las temperaturas esperadas -máxima 18 y mínima 10- son más frías que lo habitual para el mes de mayo en la capital lusa.

Aunque sea una ciudad con buenas infraestructuras de transporte y haya albergado acontecimientos exigentes (Cumbre de la OTAN a finales del 2010), las autoridades locales están en alerta.

Sólo para controlar el viaje de aficionados por carretera y en tren, Lisboa ha movilizado a más de 600 agentes de la Guardia Nacional Republicana (GNR, cuerpo militar equivalente a la Guardia Civil española).

En total, el dispositivo policial supera el millar de efectivos, aunque, si fuese necesario, podrá alcanzar los 5.000 en un caso de extrema gravedad.