Madrid instala letras florales con el nombre del Papa en el Palacio Real
El conjunto se integra en un operativo que ha movilizado alrededor de 100.000 plantas y flores
El Palacio Real y los jardines de Sabatini cuentan con la instalación de grandes letras florales con el nombre del papa León XIV como parte del dispositivo ornamental que el ayuntamiento ha desplegado con motivo de su visita a la ciudad.
El conjunto se integra en un operativo que ha movilizado alrededor de 100.000 plantas y flores, principalmente en blanco y amarillo, tonos asociados al Vaticano, distribuidas en hasta 13 ubicaciones como la plaza de Oriente, la plaza de España, Cibeles o el entorno de San Juan de la Cruz para crear composiciones visibles tanto a pie de calle como desde el aire.
Frente al Palacio Real, las letras florales combinan distintas técnicas y materiales ya que algunas estructuras están diseñadas en vertical, otras se disponen sobre el suelo para su visión desde el aire mediante drones o cámaras aéreas, y en otros casos se han empleado vinilos con diseño floral en tonos blanco y amarillo.
El subdirector general de Parques y Viveros del Ayuntamiento de Madrid, Antonio Morcillo, ha detallado que el proyecto ha supuesto un reto por los plazos reducidos, ya que la visita del Papa se comunicó a los servicios técnicos entre finales de febrero y principios de marzo, cuando este tipo de plantaciones suele planificarse con varios meses de antelación.
"Ha sido bastante complicado", ha resumido, debido a la necesidad de coordinar proveedores y producción en un margen muy ajustado.
En el caso de las letras de Sabatini, las estructuras verticales están formadas por ramilletes colocados uno a uno sobre soportes metálicos para conseguir un acabado compacto.
El diseño combina especies como el limonium, en blanco y amarillo, que aporta volumen y cobertura, y la paniculata, una flor más pequeña utilizada como relleno decorativo, muy habitual en floristería ornamental, mientras que las composiciones situadas en el suelo, pensadas especialmente para ser vistas desde el aire, se han realizado con petunias.
Otro de los elementos singulares del montaje es el uso de flor preservada en parte de las estructuras verticales que se ha sometido a un proceso de conservación mediante glicerina, que evita la evaporación del agua de los pétalos y permite que no se deteriore incluso con las altas temperaturas registradas estos días en Madrid.
Morcillo ha explicado que este sistema permite que algunas letras no requieran mantenimiento más allá de una vigilancia básica, especialmente para evitar daños por contacto directo del público, ya que se trata de una instalación muy visible y fotografiada.
En cuanto a la conservación del montaje, el ayuntamiento ha indicado que las estructuras se mantendrán mientras su estado sea adecuado, sin descartar incluso su permanencia durante más tiempo o su posible cesión parcial, en función del interés que puedan mostrar otras instituciones como la Nunciatura.
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