Las procesiones perdidas de Madrid en Semana Santa en 1918 | Fotos antiguas de Madrid
(Actualizado

Pese a ser una tradición, la Semana Santa en España también ha ido evolucionando. El paso del tiempo ha dejado en el olvido a las primeras procesiones que algún día también repartieron fe y emoción por las calles de Madrid. Para conocer cómo era la Semana Santa en el siglo XX vamos a realizar un viaje al pasado para conocer las imágenes que han desaparecido con el paso del tiempo.

Antes de comenzar este recorrido cabe recordar cuáles eran las principales procesiones que se celebraban en la capital a finales del siglo XVIII. El Miércoles Santo tenía lugar una procesión organizada por el convento del Carmen Descalzo. En ella participaban los llamados tromperos, hombres vestidos con túnica y capirote, que acompañaban distintos pasos: los Azotes, el Ecce Homo, Cristo crucificado y una Dolorosa.

Imagen del Cristo de la fe por las calles de Madrid en 1905 | Archivo

Jueves Santo

El Jueves Santo se celebraba la procesión procedente de la iglesia de Santo Tomás. Al día siguiente, el Viernes Santo por la tarde, partía una procesión desde la iglesia de Nuestra Señora de Gracia que se dirigía hacia Santo Tomás para unirse al paso del Descendimiento.

En el cortejo también participaban otras imágenes: Cristo atado a la columna acompañado por dos sayones; un crucifijo conocido popularmente como el Cristo de los Cómicos; María Santísima de los Dolores, venerada en Santo Tomás; y la Soledad procedente de la iglesia de la Victoria.

La Oración en el Huerto | historiasmatritenses.es

Entre las esculturas más destacadas figuraban la Oración en el Huerto, el Ecce Homo y los Azotes, todas ellas obras del escultor Pedro Hermoso que se conservaban en la iglesia de San Juan de Dios.

También tenía gran importancia el Santo Cristo de la Fe, situado en una capilla de la parroquia de San Sebastián y realizado por el escultor Ángel de Monasterio. A estas se sumaban Nuestra Señora en el Sepulcro del convento de Santo Tomás y la imagen de la Soledad que se encontraba en la iglesia de los Padres de la Victoria, una obra muy apreciada atribuida al célebre Gaspar Becerra.

Viernes Santo

postal de procesión del Viernes Santo | Archivo

En abril de 1805 el Diario de Madrid publicó una orden destinada a unificar las distintas procesiones del Viernes Santo. El orden establecido para los pasos era el siguiente: en primer lugar la Oración del Huerto, perteneciente al gremio de hortelanos y procedente de la capilla de Santa María de Gracia, situada en la plazuela de la Cebada.

A continuación, desfilaba Jesús atado a la Columna, de la congregación de los Porteros de Vara de la Sala de Alcaldes, venerado en la iglesia de los Carmelitas Calzados. Después aparecía Jesús Nazareno del convento de los Trinitarios Descalzos, seguido por el Santísimo Cristo de la Fe de la parroquia de San Sebastián.

Procesión en la calle del Palacio Real de la Santa Urna | historiasmatritenses.es

El quinto lugar correspondía al Santo Sepulcro del convento de Santo Tomás y, cerrando el cortejo, la Soledad de María Santísima procedente de la capilla del convento de los Padres Mínimos de San Francisco de Paula.

Desplome del paso del Santísimo Cristo de la Fe

En 1836 las procesiones del Viernes Santo que salían de Santo Tomás incluían los pasos de Jesús Nazareno de los Trinitarios Descalzos, el Santo Sepulcro de los Predicadores y la Soledad de los Mínimos. Ese mismo día ocurrió un incidente que quedó registrado en las crónicas: el paso del Santísimo Cristo de la Fe, obra de Ángel Monasterio, se desplomó cerca de la puerta de Guadalajara.

El accidente fue provocado por un tumulto originado por la pelea entre un hombre y una mujer. A pesar de que la imagen iba custodiada por la Guardia Nacional, los costaleros perdieron el equilibrio y la escultura terminó hecha pedazos.

Procesión de 'La Verónica' por el centro de Madrid | Archivo

Entre 1900 y 1930 la procesión se organizaba en la parroquia de San Ginés, situada en la calle Arenal, desde donde partía hacia la Puerta del Sol. Inicialmente el cortejo rodeaba la plaza, aunque hacia 1919 el recorrido se acortó para evitar problemas con el tráfico, girando directamente hacia la calle Mayor.

Desde allí continuaba hasta el Palacio Real, pasando frente a la Familia Real y atravesando la plaza de la Armería. Finalmente regresaba por la calle Bailén hasta su punto de salida en la calle Arenal.