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En localidades más pequeñas, los farmacéuticos están desarrollando un papel esencial.

Es el caso de Raquel, en Buitrago de Lozoya. Lleva la farmacia a casa de los vecinos y presta atención especial sobre todo a los mayores.

Para los vecinos de los pueblos más cercanos es su particular heroína. Raquel se muestra humilde, "creo que debo ayudar a los más vulnerables".

Auténtico consultorio con atención domiciliaria

Su farmacia se convirtió en un auténtico consultorio con atención domiciliaria, "es estar con ellos y me centro mucho en la gente mayor" asegura.

Corren riesgos pero reciben todos los días muestras de cariño reconociendo su labor. Esa es la mejor recompensa que podría obtener. Y la satisfacción de ayudar a sus vecinos.