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Sólo el año pasado se produjeron en Estados Unidos 61 tiroteos masivos. Es la cifra más alta de los últimos 20 años. Causaron un centenar de muertos y 140 heridos en un país que en el que hay más armas que habitantes. Ésa es la razón fundamental de un índice de tiroteos masivos tan elevado, pero no es el único motivo.

De media, cada estadounidense tiene más de un 1,2 armas de fuego. La producción se ha triplicado desde 2000. Y en el país es muy fácil hacerse con un arma. Esta es la razón fundamental por la que EE.UU encabeza con mucho la lista de países con mayor número de tiroteos masivos. Pero hay otros motivos. Muchos de los atacantes son enfermos mentales. Por eso los republicanos, que no quieren ni hablar de control en la venta, inciden mucho en este punto. “Nuestro énfasis, dice la senadora de Maine Susan Collins, está en mantener las armas alejadas de las personas que supongan una amenaza para sí mismas y para los demás”. El “efecto de imitación”. Un tiroteo incrementa las oportunidades de que otros puedan ocurrir en dos semanas. Ganar fama. Existe una asociación entre la atención que los medios de comunicación prestan a los atacantes, y la posibilidad de que otros acaben actuando. Según algunos expertos, la violencia de los videojuegos, añadida a una inestabilidad mental, está detrás de muchos ataques, en especial entre los adolescentes. Varios agresores tenían en común el celibato involuntario, por el que culpan a las mujeres de no poder mantener relaciones sexuales. El odio. En 2020, los delitos de odio aumentaron al nivel más alto en 12 años. La matanza de hace una semana en Buffalo la provocó un supremacista blanco de 18 años que mató a diez personas, todas ellas de raza negra.

David Hogg, un conocido activista favorable al control de las armas da algunas soluciones: “Elevar a 21 años la edad legal para poseer armas, comprobación universal de antecedentes, prohibir la posesión a los condenados por violencia doméstica y que las personas con antecedentes de enfermedades mentales no puedan obtener armas”.

El problema, al final y como siempre, es el dinero. La industria armas en EE.UU mueve 18.300 millones de euros al año, un 22% más que en 2012.