La caída en el Congreso de los dos decretos sobre vivienda impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez ante las protestas desatadas por el desahucio de Maricarmen, ha abierto la puerta a un posible adelanto electoral.
Desde ese momento, el presidente del Gobierno sigue recluido en la Moncloa, reflexionando, pidiendo encuestas de intención de voto y muy pendiente - dice su equipo- de lo que ocurre en la calle. Según filtraban ayer sus propios ministros, valora convocar elecciones o no tras la peor derrota parlamentaria de su gobierno.
Ocho años sin mayoría, sin presupuestos y en los que se ha convertido en el presidente de la historia de nuestro país que menos vivienda pública ha construido, y eso que tiene el segundo mandato más largo de la historia.