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En plena campaña de alto riesgo de incendios, cuando las altas temperaturas y la sequedad del terreno elevan al máximo el peligro, el ojo humano sigue siendo una herramienta imprescindible para detectar un fuego a tiempo. Aunque la tecnología desempeña un papel cada vez más importante, la primera alerta continúa llegando, en muchas ocasiones, desde las torres de vigilancia repartidas por la Comunidad de Madrid.

La región madrileña cuenta con 33 torres de vigilancia forestal, atendidas por más de 60 vigilantes que trabajan por turnos, siete días a la semana, durante los seis meses de mayor riesgo de incendios. Equipados con prismáticos y emisoras de radio, su misión es localizar cualquier indicio de humo y comunicarlo de inmediato al Centro de Coordinación de Bomberos.

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Uno de esos vigilantes es Julio, que cada mañana asciende hasta la atalaya desde la que controla buena parte del suroeste madrileño, con un campo de visión que abarca desde Móstoles hasta Robledo de Chavela. Desde allí, observa de forma constante el horizonte en busca de cualquier señal que pueda indicar el inicio de un incendio.

En estas semanas, el riesgo es especialmente elevado y las intervenciones son habituales. Detectar una columna de humo en sus primeros minutos puede marcar la diferencia entre un incendio rápidamente controlado y un gran fuego forestal.

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Cuando un vigilante detecta una posible emergencia, activa el protocolo de aviso. La información se transmite inmediatamente al Centro de Coordinación de Bomberos, que verifica la incidencia y moviliza, si es necesario, los medios terrestres y aéreos para intervenir con la mayor rapidez posible.

La experiencia y el conocimiento del terreno convierten a estos profesionales en la primera línea de defensa frente a los incendios forestales. Sus avisos permiten reducir los tiempos de respuesta y aumentar las posibilidades de controlar el fuego antes de que se extienda.

Detrás de cada una de las 33 torres de vigilancia hay una labor silenciosa, pero esencial. Más de 60 miradas permanecen atentas cada día para proteger los montes de la Comunidad de Madrid y ayudar a prevenir grandes incendios.