Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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Bares y restaurantes van a poder tener sus locales a 25 grados centígrados. Es una de las excepciones que plantea el gobierno. Aunque ya es una de las obligaciones recogidas en el Estatuto de los Trabajadores para empleos que implican esfuerzo físico.

El miedo es cómo afectará entre los clientes esta medida.

Normalmente, a 23ºC

Nos fijamos en el caso de Javier, propietario de un bar madrileño, que pone a prueba el termostato del aire acondicionado y también la paciencia de sus clientes. De los 23 grados habituales pasa a 27ºC. Quiere comprobar cómo afectará a su negocio.

Pero el problema no se frena ahí. Tras la barra Hay varias cámaras refrigeradoras. Cuanta más calor haya en el ambiente, mayor será su consumo. Bien lo sabe bien Miguel, el camarero de barra.

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Javier he hecho la prueba, con la temperatura más baja se ahorra hasta un 40 por ciento en luz, porque el resto de cámaras conservan mejor el frio.

El local ya está a 27 grados. Los clientes sienten la diferencia. En la cocina, el calor también aumenta. La temperatura es una y la sensación térmica es otra. Tras el cristal, el sol les da la razón.