Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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La Pradera de San Isidro, sigue defendiendo cinco siglos más tarde la identidad castiza y multicultual de la capital a través la música, la gastronomía y el arte.

El naranja y azul del amanecer han dejado paso esta mañana al rojo y blanco de los claveles que, a primera hora de la jornada, ya lucían los primeros ciudadanos y turistas que se han acercado a la Pradera de San Isidro, epicentro de la festividad.

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El día se ha ido abriendo al mismo tiempo que los olores, la música y las actuaciones se han instalado en la Pradera. Los primeros han sido los negocios, que ven de esta fiesta una oportunidad para hacer caja y reivindicar el producto local.

Los dulces son uno de los protagonistas indiscutibles de esta jornada. Plagadas de puestos, las calles aledañas a la Pradera ya dejan entrever cuál es el postre típico, donde las reinas son las rosquillas tontas y listas.

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Pero más allá de la tradición, también se abren paso otras gastronomías como síntoma de la transformación que vive la ciudad. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 45,3 % de la población en Madrid de 30 a 34 años ha nacido en el extranjero.El ritmo de San Isidro lo han puesto las brasas de los negocios y el chotis, que se ha abierto paso en una jornada en la que muchos ciudadanos se han lanzado a bailar, ataviados con los trajes de chulapo y chulapa.

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Fiestas de San Isidro que miles de madrileños seguirán disfrutando durante todo el fin de semana en la Pradera.