Vídeo: REDACCIÓN / AGENCIAS | Foto:Telemadrid
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Julio todavía recorre en silencio los restos de la finca donde trabajaba cada día, situada en las afueras de Villa del Prado. El incendio no alcanzó su vivienda, pero arrasó el invernadero, las herramientas con las que se ganaba la vida y buena parte de sus instalaciones.

Entre estructuras calcinadas y montones de ceniza, muestra el alcance de los daños. "La que sufrió fue la finca. He perdido mis herramientas y el invernadero", lamenta mientras enseña lo poco que ha quedado en pie.

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Cuando el fuego llegó hasta la propiedad, Julio se encontraba allí. La evacuación fue inmediata y apenas tuvo tiempo para reaccionar. "Nos evacuaron enseguida. No pudimos coger ni la ropa", recuerda.

Uno de los momentos más angustiosos fue ver cómo las llamas alcanzaban el lugar donde tenía a sus animales. "El perro vio cómo ardían las gallinas y se volvió loco", relata.

"El perro vio cómo ardían las gallinas y se volvió loco"

A pesar de la devastación, hay algo que considera fundamental: él y su perro Lobito lograron salir con vida. "Yo estoy vivo, pero lo principal es mi perrito, que es mi vida y también se pudo salvar", afirma con emoción.

Ahora ambos caminan entre los restos de una finca convertida en escombros. La imagen refleja el impacto del incendio sobre quienes, además de perder bienes materiales, ven desaparecer años de esfuerzo y trabajo.

"Buff... se me ha ido el alma. Allí estaban todas mis cosas", confiesa mientras observa un refugio reducido a cenizas.