"Un circuito con mucha personalidad y un reto para los pilotos". Así define el expiloto y comentarista deportivo Roldán Rodríguez el Madring, el nuevo escenario de la Fórmula 1 en Madrid. Un trazado de 5,4 kilómetros, 22 curvas y velocidades superiores a los 300 km/h que promete convertirse en uno de los grandes desafíos del Mundial.
Los pilotos tendrán que completar 57 vueltas al circuito madrileño. Una vuelta al Madring se completa en aproximadamente 1 minuto y 34 segundos, en un recorrido en el que cada frenada, cada cambio de dirección y cada metro junto al muro pueden resultar determinantes.
"Casi todas presentan bastante dificultad. No es un circuito especialmente urbano, pero sin embargo el muro es el protagonista", explica Roldán Rodríguez al analizar las características del trazado.
Y si hay un punto que concentra todas las miradas es La Monumental. La curva 12 es uno de los grandes iconos del Madring y uno de sus mayores desafíos: una curva inclinada de 270 grados y con un peralte de hasta el 20%, inspirada en la plaza de toros de Las Ventas.
Para el expiloto, la dificultad de esta zona es comparable a uno de los grandes retos del ciclismo: "Eso es la subida al Angliru, una subida brutal", señala al referirse al fuerte peralte de La Monumental.
El diseño de esta curva busca además ofrecer una experiencia especialmente espectacular para el público. "El espectador, tanto por dentro como por fuera, va a ver siempre el coche haciendo la curva", destaca Roldán Rodríguez.
Los monoplazas necesitarán alrededor de seis segundos para completar el recorrido de La Monumental, uno de los puntos más singulares del circuito que hasta 45.000 espectadores podrán contemplar desde las gradas.
Pero La Monumental no será el único lugar donde pueda decidirse la carrera. La recta principal, de 523 metros, permitirá a los monoplazas superar los 320 km/h antes de afrontar la primera curva, uno de los primeros puntos en los que podrían producirse adelantamientos.
La segunda curva será el punto más bajo del trazado, situado a 671 metros de altura, mientras que la tercera, bautizada como Hortaleza, marca la entrada en la parte urbana del circuito.
Desde ahí, el Madring combina diferentes tipos de curvas y velocidades. Las curvas 3 y 4 forman una secuencia rápida que conduce hacia la zona de Ribera del Sena. La quinta exige una nueva frenada fuerte y ofrece otra oportunidad para ganar posiciones.
El recorrido continúa por Las Cárcavas, uno de los sectores más exigentes, antes de iniciar el descenso hacia El Búnker. Tras la chicane formada por las curvas 10 y 11 llega La Monumental, el gran emblema del trazado.
Superada la curva 12, los pilotos entran en Valdebebas, un sector especialmente rápido formado por las curvas 14, 15, 16 y 17. El tramo final conduce hacia la zona norte del circuito, con el túnel de la curva 18, otra posibilidad de adelantamiento en la 20 y las curvas 21 y 22 antes de regresar a la recta principal.
Más allá del asfalto, el Madring también apuesta por convertir la experiencia del Gran Premio en un espectáculo. El recinto contará con paddock, pista de pádel, zonas de restauración, Fan Zone, área VIP y hasta una noria.
Con 5,4 kilómetros, 22 curvas y 57 vueltas, el circuito madrileño se presenta como un trazado de enorme personalidad. Para Roldán Rodríguez, el reto está claro: los pilotos tendrán que adaptarse a un recorrido en el que la velocidad, los muros y, especialmente, el exigente peralte de La Monumental serán protagonistas.