Las altas temperaturas tienen un impacto en nuestro organismo. No sólo en el plano físico, también en el psicológico. Tener mucho calor causa fatiga, aturdimiento, mareo y cansancio extremo.
Conducir con altas temperaturas aumenta un 25% las posibilidades de sufrir un accidente. Los efectos al volante son los mismos que los de una tasa de alcoholemia del 0,8; casi el doble de lo permitido. Hacerlo, multiplica nuestro riesgo de sufrir un accidente.
La temperatura adecuada dentro del vehículo debe situarse en torno a los 22 grados para minimizar la fatiga a la hora de conducir. Para ello, tener el sistema de aire acondicionado del vehículo en buenas condiciones se convierte en una necesidad, para nuestra salud y nuestra seguridad.