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Muy moderado y más que cauto optimismo de los líderes europeos en esta tercer jornada de la cumbre sobre el plan de recuperación de la pandemia del coronavirus y del marco financiero plurianual de la UE . España advierte de que en este momento de las conversaciones de lo que se trata es de dilucidar si es "realmente posible" llegar a un acuerdo.

La canciller alemana, Angela Merkel, asegura que hay buena voluntad, pero también muchas posiciones encontradas."También puede, ha dicho, que hoy no haya resultados".

El presidente de Francia, Emamnuel Macron, aun ve posible el acuerdo, pero no será, ha asegurado, a costa de la ambición europea para contar con los recursos necesarios para afrontar la crisis.

Tanto Merkel como Macron rechazan de plano los fuertes recortes que reclaman los del norte, Holanda, Suecia, Dinamarca, Austria y Finlandia, con cuyos líderes se reunieron anoche sin llegar a ninguna parte.

Las divergencias siguen estando en los mismo puntos: la cuantía del fondo, como se reparte en créditos y subvenciones y las condiciones a cumplir para acceder a las ayudas

El más claro ha sido el primer ministro húngaro, Víctor Orban. "Somos conscientes, ha dicho, de que tenemos que llegar a un acuerdo; negociamos bajo la presión de que un acuerdos es obligatorio".

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró dispuesta a aceptar que Países Bajos pueda retrasar el desembolso de las ayudas si considera que no se han adoptado reformas adecuadas, pero no a vetar en última instancia el pago de las mismas.

Una de las cuestiones que bloquea la cumbre es precisamente la firme exigencia del primer ministro holandés, Mark Rutte, sobre la condicionalidad para acceder al fondo de recuperación. La Haya quiere, en concreto, que los desembolsos sean aprobados por unanimidad entre los Veintisiete