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En los botellones preocupa que cada vez hay jóvenes de menos edad, con los peligros que el alcohol conlleva para ellos. Para identificarlos está la figura del agente tutor. Unos 150 efectivos que ahora se encargan también de intentar alejar a los chavales del alcohol y las drogas.

La Policía Municipal de Madrid tiene alrededor de 150 efectivos que hacen las funciones de Agentes Tutores. Una unidad que lleva casi 20 años dedicada a la protección de nuestros menores. Su labor fundamental es garantizar su seguridad tanto en el ámbito escolar y como el familiar, pero desde hace unas semanas también participan en los dispositivos antibotellón. Con una vocación de prevención, de alejar a los chavales del alcohol y las drogas.

Más menores en los botellones

Hay un dato que preocupa. En los botellones que encontramos un fin de semana sí y otro también, cada vez participan chavales más jóvenes. Por eso, desde principios de este mes, los Agentes Tutores de la Policía Municipal de Madrid, los que se dedican a proteger a nuestros menores, se han incorporado a los dispositivos de control.

Cuentan los agentes que en los botellones hay menores y algunos con apenas 13 o 14 años cumplidos. Y ellos son los encargados de identificar a los posibles menores de edad. Algo no siempre sencillo y así ir directos a la raíz del problema: tratar de evitar el consumo de alcohol, haciendo pedagogía. Por ejemplo, David fue profesor antes de ponerse el uniforme de la policía.

Son más irascibles

Luego viene la parte más delicada. Comunicárselo a sus padres o tutores legales. Para la mayoría un disgusto, pero en algunos casos, los casos más graves, tienen además que notificárselo a la Fiscalía del Menor.

No hay que olvidar que entre los 14 y los 18 años los jóvenes tienen responsabilidad penal de sus actos. El número de botellones es similar a los años prepandémicos, pero el perfil de los asistentes es distinto. "La actitud es más irascible y fiestera", dicen

Los agentes tutores conducen vehículos camuflados, sin rotular, y visten de paisanos, sin uniformes. no para pillarlos sino para salvaguardar su intimidad.