Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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La protestas antirracistas mantienen a 40 ciudades de Estados Unidos bajo el toque de queda. De hecho, los disturbios han llegado hasta la Casa Blanca, y hasta el mismísimo presidente estadounidense, Donal Trump, ha tenido que refugiarse en el búnker de su residencia. Esta podría ser ya la séptima noche de altercados.

Policías que también se abrazan con los manifestantes

El grito de guerra ‘I can't breathe’ (no puedo respirar), que exige libertad e igualdad para todas las razas, ha movilizado a todo el país, de norte a sur y de este a oeste. A este grito se suma ahora el lema ‘Take a knee’ (‘Arrodíllate’). Y precisamente es lo que hacen cientos y cientos de manifestantes, desde Oklahoma hasta Washington o Atlanta.

Pero no solo ellos: miles de policías caminan, se abrazan y se arrodillan junto a los manifestantes, como ocurrió en Nueva York anoche. Policías que se quitan el casco y deciden marchar con los manifestantes.

“Cerca de 800.000 policías de Estados Unidos no apoyamos lo que pasó”, dice uno de los agentes.

Y lo que pasó es que uno de sus compañeros asfixió hasta la muerte a un hombre de raza negra, George Floyd, al que había detenido. Una muerte que ha desencadenado unas protestas que ya han llegado hasta las puertas de la Casa Blanca. Anoche apagó sus luces por primera vez desde hace más de un siglo. El presidente Trump fue trasladado hasta el búnker del edificio. Hogueras y lanzamiento de objetos constantes fueron la voz de alarma de que las protestas podían terminar muy mal. Unos altercados que Trump achaca al anarquismo:

Ya hay más de 4.000 detenidos por los disturbios

Muchas personas también se siguen congregando en lo que ya se llama Memorial George Floyd. Es el lugar donde ocurrió todo, una zona cubierta ahora por cientos de ramos de flores y mensajes en recuerdo de Floyd.

Detienen al policía implicado en la muerte de afroamericano en EEUU

La situación continúa tensándose. Ya hay miles de detenidos en todo el país y muertes relacionadas con los altercados. El presidente estadounidense amenaza con desplegar al Ejército y usarlo si los altercados continúan.