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Mozart regresa al Teatro Real con su célebre ópera 'La flauta mágica', esta vez, en clave de cine mudo.

Una versión 2.0 donde no hay decorado, sino una gigantesca pantalla en la que van apareciendo imágenes. Una puesta en escena de lo más cinematográfica.

El compositor alemán se sirvió de Pamina, Papageno, Tamino y la Reina de la Noche para popularizar con 'La flauta mágica' las ideas de la Ilustración, un "divertimento" que el montaje que repone el Real potencia en un juego deslumbrante en 3D y pantallas con Buster Keaton de médium de la risa y la emoción.

A pesar de que el director de escena, Barrie Kosky, ha diseñado una estética en blanco y negro, lo cierto es que los personajes están plagados de "matices y grises", explica el intendente del teatro, Joan Matabosch.

Personajes ocultos en una escenografía virtual que conectará los distintos lugares donde sucede la historia. “Yo creo que eso es lo que tiene de interesante y de especial, ¿no? Es una obra que me gusta mucho por eso, porque es muy cinematográfica”, declara la actriz Rocío Pérez que interpreta.

Hasta el 22 de febrero, en el Teatro Real de Madrid.