Vídeo: REDACCIÓN / EFE | Foto:Telemadrid
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Este sábado se celebra el 30 aniversario de la caída del muro de Berlín. Hace años, la República Democrática Alemana regaló algunos de sus fragmentos a Madrid y, desde entonces, siguen en el Parque de Berlín.

En Telemadrid hemos hablado con el periodista italiano Riccardo Ehrman, que su pregunta sobre los permisos de viajes de los ciudadanos de la República Democrática Alemana (RDA), en la conferencia de prensa ofrecida por el Politburó, el 9 de noviembre de 1989, “propiciaría” la caída del Muro de Berlín.

Ehrman ha recordado la respuesta de Günter Schabowski, representante del Partido Socialista Unificado de Alemania, quien, a su pregunta sobre la nueva ley de viajes que “no cambiaba nada”, contestó erróneamente que los alemanes orientales podían viajar libremente, sin visado ni pasaporte, a la Alemania Occidental con “efecto inmediato”.

Este hecho propició que miles de ciudadanos de la RDA se acercaran a la frontera para festejar el fin de un muro que separaba, a lo largo de 155 kilómetros, dos modelos de Estado antagónicos. “Esa noche la calle principal de Berlín se llenó de un millón de alemanes orientales, a quienes había que dar 100 marcos a cada uno tras cruzar el muro”, ha rememorado Sotelo, quien ha explicado cómo la incertidumbre de los primeros instantes se disipó cuando “los ciudadanos de la Alemania Oriental volvieron a casa a dormir”, siendo conscientes del fin de una era.

Ha señalado también la política de Mijaíl Gorbachov como el factor principal para el derrumbamiento del muro, pues el mandatario soviético advirtió a los altos cargos de la RDA que si “intervenían con violencia contra su pueblo, las tropas rusas defenderían a los ciudadanos alemanes”.

Por su parte, la periodista de Telemadrid que cubrió el momento histórico, Susana Pfingsten, ha recordado su llegado a la capital alemana para narrar “la noticia de nuestras vidas”, la cuál se encontraba ya “en la calle y no en los despachos políticos”. “Cuando llegamos vimos muchos policías y militares que no sabían qué hacer y personas temerosas, que dieron paso a un júbilo general a los pocos días”, durante los cuáles “presenciamos a ciudadanos subiendo al muro, bailando sobre él y destruyéndolo con mazas y martillos”.

La caída del Muro de Berlín en 1989 y la reunificación de Alemania el año posterior se convirtieron en un potente factor de aceleración del turismo receptivo, ya que, desde 1993, las pernoctaciones aumentaron de 34,7 millones a 84,7 millones.