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Antonio Sánchez, el empresario que hizo el pozo de Totalán (Málaga) en el que cayó el pequeño Julen el pasado 13 de enero, ha asegurado este martes a la juez instructora que él cerró la prospección con una piedra y tierra.

El pocero ha comparecido en el Juzgado en calidad de testigo durante unos cuarenta minutos y ha relatado cómo dejó el pozo tras comprobar que no tenía agua, cómo se lo encontró tras el accidente y algunos datos concretos sobre la prospección.

Versiones contradictorias

Ha argumentado que tras la caída de Julen, de 2 años, él mismo comprobó en la finca que se había rebajado la zona y que no estaba la piedra con la que había tapado el sondeo para buscar agua.

Su testimonio contradice la versión del dueño de la finca, hasta ahora el único investigado, y cuya declaración difiere de la del pocero y de la de los padres de Julen.

La abogada de los padres ha afirmado que todo apunta a que hubo una modificación posterior del pozo y que las declaraciones del dueño de la finca no son confirmadas por el resto de personas.