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La Audiencia de Madrid ha dejado visto para sentencia este jueves el juicio a la alcaldesa de Velilla, al actual concejal de Urbanismo, a una exedil de Medio Ambiente y a un extécnico de Urbanismo por no adoptar ninguna medida tras numerosas denuncias de los vecinos por el ruido y molestias de un local.

La alcaldesa de Velilla de San Antonio, Antonia Alcázar, ha negado en el juicio que cometiera prevaricación al no adoptar medidas por las molestias que generaba a varios vecinos un local, y ha explicado que ella firma los informes que le dan los técnicos porque no puede "tomar ninguna resolución de forma arbitraria" ni "presionar a los funcionarios".

Por su parte, tres vecinos denunciantes han relatado la "ansiedad" y "angustia" sufrida durante años por unos ruidos que a veces duraban todo el fin de semana, calificando como "horroroso" no poder dormir o hablar en su propia casa.

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Alcázar, que fue absuelta hace unos años de otra acusación de prevaricación, es la hermana de María Gertrudis, secretaria del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y a quien el juez que investiga el caso PLus Ultra otorga un "papel operativo esencial" en la presunta red de tráfico de influencias en la que ubica al exlíder socialista.

En este juicio la fiscal ha mantenido la petición para los acusados de 3 años de prisión e inhabilitación para cargo público con funciones urbanísticas y ambientales durante 12 años. La acusación particular también ha mantenido su acusación mientras las defensas solicitan la absolución.

Antonia Alcázar ha mantenido este jueves que no supo nada sobre los problemas que supuestamente causaba el restaurante 'El Casón de la Quinta de San Antonio', hasta un pleno municipal celebrado en septiembre de 2023 en el que se expuso la cuestión.

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En ese momento trató de "solucionar" hablando con las dos partes pero los vecinos no quisieron participar en una reunión a tres bandas.Los problemas, relata un de los afectados, comenzaron hace 20 años, en 2006, cuando el restaurante comenzó a celebrar más eventos durante todo el fin de semana. "Era como la orquesta de un pueblo en la fiestas patronales", con tracas y bengalas, ha detallado.

Tras hablar con los propietarios y no conseguir nada empezó a llamar a la policía y vio que no se podía fiar de los agentes porque "eran reticentes a actuar", ya que o no iban o a veces iban pero negaban los hechos.

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Ahí concluyó que los responsables del restaurante "son personas que se sienten legalmente protegidas", ya que le decían frases como "llama a quien te de la gana", con "gestos de amenaza continuos".