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Entre manifestantes feministas y el reconocimiento de la crítica. Así ha sido la visita de Woody Allen al Festival de Venecia para presentar su última película, 'Golpe de suerte, rodada en francés en el país vecino.

Es la película número cincuenta del cineasta neoyorquino, a punto de cumplir 88 años.

Gritos en la alfombra roja

El recibimiento en la alfombra roja no ha sido sencillo para el cineasta. Grupos de feministas le esperaban para, entre forcejeos, lanzar proclamas en contra de la 'cultura de la violación'.

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La sombra de pasadas acusaciones de violación a su hija adoptiva Soon-Yi, desmontadas por investigadores y Tribunales, ha planeado sobre Venecia persiguiendo al director.

A pesar del complicado recibimiento, el octogenario director se ha mostrado agradecido.

"He tenido mucha suerte toda mi vida. Con mis padres, amigos, pareja, hijos... Nunca me han hospitalizado, ni me ha pasado nada horrible", decía Allen en la rueda de prensa de presentación de su nueva película.

'Golpe de suerte' reincide en los temas más habituales en las películas del cineasta: el amor, la infidelidad y las casualidades.

Una joven pareja burguesa se desmorona cuando la esposa se reencuentra casualmente con un antiguo compañero de colegio. Una comedia negra con la que el cineasta neoyorquino desvela sus sueños artísticos.

"Desde que era joven el cine que más me marcó fue el europeo. Toda mi vida he intentado hacer películas europeas. Esta la iba a rodar con actores norteamericanos, pero me gusta tanto París que me dije: la haré en francés. Ahora ya siento que soy un cineasta europeo", ha confesado.