Un informe relaciona el absentismo laboral con el envejecimiento de la población y la prolongación de la vida laboral
La incidencia mensual media de las bajas subió a 40,89 procesos por cada mil trabajadores en 2025
El 66% de las bajas en España se dan por patologías relacionadas con el desgaste físico y la salud mental
Los Graduados Sociales alertan de que el absentismo por baja médica ha dejado de ser un fenómeno coyuntural, tras alcanzar en 2025 una tasa del 5,5 % sobre el total de trabajadores afiliados, con una tendencia al alza debida a la interacción de múltiples factores entre los que destaca el envejecimiento.
Según un informe en el que se explica que el envejecimiento general de la población, unido a la prolongación de la vida laboral y al retraso de la jubilación efectiva han transformado las plantillas.
La patología osteomuscular acumula el 46 % de las bajas por contingencias comunes (enfermedad o accidente no laboral) y su incidencia se ha incrementando más de un 25 % en los últimos seis años, en particular en los servicios y en la industria.
Implica un desgaste físico que se construye a lo largo de la trayectoria vital, según el informe, que apunta a su cronificación a partir de los 50 años y al grave impacto que en el tratamiento de estas dolencias tienen las listas de espera para especialistas en traumatología.
La incidencia mensual media de las bajas subió a 40,89 procesos por cada mil trabajadores en 2025 y se constituye en el verdadero impulsor del gasto por delante de la duración de las bajas, que disminuyó levemente a 39,29 días de media en el régimen general.
Los autónomos, al contrario que los asalariados, tienen menos bajas pero casi triplican en duración a las del régimen general (101,83 días de media). Los procesos iniciados crecieron un 14,4 % en 2025, alcanzando 926.394 en 2025, en tanto que a cierre de año los procesos activos superaron los 1,24 millones.
Ante esta situación, los graduados sociales apuestan por un modelo de reincorporación progresiva que supere la dicotomía de alta o baja absoluta.
Asimismo, abogan por una prevención de riesgos con enfoque de edad que tenga más en cuenta la ergonomía para prevenir los trastornos musculoesqueléticos y que ponga en marcha programas de envejecimiento activo y planes de apoyo psicológico para contener los riesgos psicosociales.
A ello suman la necesidad de una mayor coordinación institucional que integre la información de forma transparente y ágil entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), los servicios públicos de salud (centros de atención primaria), las mutuas colaboradoras y los servicios de prevención empresariales.
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