El museo de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha incorporado a su colección de vehículos un tranvía Fiat PCC 1134, una pieza única y "clave" en la historia del transporte público de la ciudad que circuló entre 1944 y 1972. El Ayuntamiento se hizo con este tranvía tras comprarlo por 100.000 euros a un coleccionista zaragozano.
Esta pieza única de gran valor patrimonial deberá someterse a los correspondientes trabajos de adecuación y rehabilitación de su exterior e interior en los talleres de la empresa municipal, aunque su estado actual es más que aceptable, puesto que el hasta ahora propietario ha ejecutado una restauración de la carrocería del vehículo y una reparación completa de los sistemas eléctrico, neumático y mecánico, lo que le permite estar 100% operativo, conservando todas sus piezas y equipamientos .
El tranvía llega para seguir completando una colección de más de 40 vehículos históricos, entre ellos los dos autobuses de dos pisos Guy Arab de 1948 y Leyland Titan de 1957. Los madrileños que quieran disfrutar de esta experiencia podrán acercarse al Museo de EMT Madrid los sábados, domingos y festivos hasta el 28 de noviembre en horario de 11.00 a 12.30 y de 16.30 a 18.00.
La variedad de modelos y tipos de tranvías que recorrió las calles de Madrid fue muy amplia a lo largo de un siglo, pero, sin duda, uno de los modelos más emblemáticos (y el que está más presente en la memoria de los madrileños por ser el más reciente) es el FIAT PCC, el único modelo que compró directamente EMT Madrid para su flota. Por regla general, los tranvías que finalizaban su ciclo de vida útil en Madrid eran achatarrados y no se conservaba ninguna pieza para la posteridad. Solo gracias al entusiasmo de algunos coleccionistas privados, cinco tranvías de entonces fueron puestos a buen recaudo: cuatro quedaron en manos de particulares y un quinto, un modelo belga Charleroi, está expuesto actualmente en el vestíbulo de la estación de metro de Pinar de Chamartín.
Según explicó el director del museo, Diego García, el tranvía que ya se encuentra en el museo de la EMT pertenecía a José María Valero, un coleccionista zaragozano que cuenta con una colección de decenas de tranvías de todo el mundo en el municipio de Ejea de los Caballeros.
El Ayuntamiento pagó 100.000 euros por esta pieza, que llegó a Madrid en un camión góndola en una operación difícil, según García, aunque no más compleja que cuando el Ayuntamiento compró las primeras 50 unidades de este tranvía, que viajó en barco desde Italia a Barcelona para llegar posteriormente a Madrid.
Por su parte, el delegado de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, Borja Carabante, que visitó este miércoles el museo subrayó la importancia de "mantener vivo el legado de la historia de la ciudad de Madrid" y con elementos que forman parte de la "memoria" de los madrileños. "Pocas cosas hay tan vinculadas a la historia de la ciudad de Madrid como el tranvía y los autobuses y precisamente en este museo vamos a poder ver las dos cosas, por primera vez un tranvía y los autobuses clásicos que todavía se conservan aquí", expresó.
DEL TRÁNVIA TIRADO POR CABALLOS A LA ELECTRIFICACIÓN
Madrid se subió al tranvía en 1871 con la puesta en funcionamiento del primer servicio regular de transporte público colectivo: la línea de 'tram-vía' (traducción literal del inglés tram-way) entre la Puerta del Sol y el barrio de Salamanca, traccionada por caballos. No fue hasta el año 1900 cuando se empezó a electrificar la línea tras un breve paso por los motores de vapor. Décadas más tarde, a finales de los años 1930, algunos fabricantes europeos adquirieron la patente de los tranvías PCC para su fabricación en Europa.
Este modelo supuso una "novedad muy importante" porque tenía "más potencia" que sus antecesores y permitía viajes mucho más cómodos por el sistema de aceleración y frenado. Otra de las curiosidades de estos vehículos era su señalización interior con carteles como "prohibido escupir" y la publicidad que llevaban, que fundamentalmente fue de marcas de alcohol como Martini, Anis del Mono y Osborne.
El 1 de junio de 1972, este característico modelo prestó servicio por última vez y se recogió en las cocheras de la empresa municipal de Fuencarral. Así se ponía punto final a toda una época y se cerraba el periodo tranviario de 1947 a 1972, años en los que EMT Madrid gestionó la flota de tranvías, mientras iba en aumento la presencia de los autobuses urbanos circulando por la ciudad.
Para despedir a estos últimos tranvías con todos los honores, un año antes, el 31 de mayo de 1971 y coincidiendo con el centenario de la inauguración de la primera línea de tranvía en Madrid, la empresa municipal organizó un evento conmemorativo en las calles de la ciudad y el 'elegido' fue precisamente el 1134, el que ya se exhibe en el Museo de EMT Madrid.