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La renta media de los hogares en los que el sustentador principal es una persona con una edad comprendida entre 16 y 29 años es de alrededor de 16.000 euros anuales, un 15% menos que la media de los hogares, y baja hasta los 11.000 euros anuales, un 40% menos que la media, cuando el joven carece de formación superior.

Así consta en la monografía ‘Presente y futuro de la juventud española’, publicada este viernes por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), en el que se pone de manifiesto que los jóvenes están más expuestos a los “vaivenes del ciclo económico” y la “calidad media de sus ocupaciones es peor”.

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Prueba de ello es que el 25,4% de ellos trabaja con contratos a tiempo parcial, un 12% más que la media de la población, y que la tasa de temporalidad de la juventud ocupada dobla al promedio.

A su vez, los salarios de las personas con edades comprendidas entre 16 y 29 años son un 35% inferior a la media y el progreso de sus ingresos a lo largo de su vida laboral “está siendo más lento”, como lo atestigua que las generaciones anteriores alcanzaban una base de cotización similar a la media antes de los 27 años ahora los adultos jóvenes a los 34 años todavía no la han alcanzado.

En ese sentido, los jóvenes menos formados tienen una menor posibilidad de conseguir buenos empleos y progresar laboral y salarialmente, consiguiendo las mayores ventajas quienes tienen estudios superiores.

Descontado el efecto de otras variables distintas del nivel de estudios, los jóvenes que tienen estudios de Formación Profesional de grado superior logran salarios medios un 11,3% mayores que los que cuentan con educación obligatoria; mientras que los universitarios consiguen empleos un 33,8% mejor remunerados.

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JÓVENES INDEPENDIZADOS

La renta media de los hogares en los que el sustentador principal es una persona con una edad comprendida entre 16 y 29 años es de alrededor de 16.000 euros anuales, un 15% menos que la media de los hogares, y baja hasta los 11.000 euros anuales, un 40% menos que la media, cuando el joven carece de formación superior.

La juventud emancipada vive mayoritariamente de alquiler y se ve obligada a dedicar casi la mitad de los ingresos del hogar al alojamiento. Además, tarda más que las generaciones anteriores en lograr el nivel salarial medio típico de cualquier profesión: mientras que los nacidos en 1955 alcanzaron la base de cotización media a los 27 años, los nacidos en 1985 todavía no la consiguieron con 34 años.

Esta peor trayectoria laboral tiene consecuencias sobre las cotizaciones sociales que van acumulando y las tendrá probablemente en la jubilación, según los autores del informe, que auguran que los jóvenes con carreras laborales largas obtendrán pensiones adecuadas a sus salarios; mientras que si la trayectoria laboral es corta, el nivel de la pensión será insuficiente para mantener el nivel de vida previo.

VENTAJAS SALARIALES

El informe pone de manifiesto que parte de las ventajas salariales de los jóvenes más cualificados se derivan de su preparación para ocupar puestos de trabajo que requieren conocimientos avanzados en competencias que los mayores no pudieron adquirir. Ello provoca que en el empleo joven de 25 a 29 años pesan más los puestos con mayor cualificación (38,7%) que en el conjunto de los ocupados (35,6%).

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El 59,2% de los jóvenes entre 25 y 29 años que proceden de un estrato socioeconómico bajo, pero han completado estudios superiores consiguen ascender al estrato alto; en cambio, sólo logran esa meta el 13,4% de los que únicamente cuentan con formación obligatoria.

A su vez, un 38,5% de los que proceden de un estrato alto, pero sólo finalizan estudios obligatorios, descienden hasta el estrato socioeconómico bajo; mientras que este guarismo cae al 19,7% en el caso de que hayan alcanzado estudios secundarios posobligatorios y sólo alcanza el 8,5% de los que poseen estudios superiores.

Actualmente, el colectivo de jóvenes entre 16 y 29 años representa el 14,8% de la población, un 9% menos que en 1995, frente al peso de otras franjas de edad, como los mayores de 65 años, que ha crecido hasta el 20,2%.