Vídeo: C. MARCHAL | Foto:Telemadrid
(Actualizado

Las lluvias torrenciales y las catástrofes asociadas, como las inundaciones que han afectado a amplias zonas de España en las últimas semanas, no solo generan daños materiales y humanos, sino que suponen un riesgo importante para la salud pública, advierten expertos sanitarios y organismos europeos.

Más allá de los peligros inmediatos de ahogamiento y lesiones, las condiciones posinundación favorecen la propagación de agentes patógenos y aumentan las posibilidades de brotes de enfermedades.

El agua de lluvia que arrastra residuos, excrementos y aguas residuales puede contaminar superficies, suelos y recursos hídricos, facilitando la presencia de bacterias como Escherichia coli, Salmonella o Campylobacter, así como virus gastrointestinales como norovirus o hepatitis A.

Edificios derrumbados, peligrosos deslizamientos de tierra y pueblos inundados tras el temporal en Andalucía

Estas condiciones elevan el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos, que suelen manifestarse con síntomas gastrointestinales como diarrea y vómitos.

Además, las zonas con agua estancada tras las fuertes lluvias se convierten en focos propicios para la reproducción de mosquitos, lo que puede incrementar la probabilidad de transmisión de infecciones vectoriales.

En lo que llevamos de año ha llovido en España el triple de lo normal

El desarrollo de moho en viviendas y edificios dañados por el agua también contribuye a problemas respiratorios, especialmente en personas con alergias o asma.

El impacto de estos fenómenos no se limita a la salud física. Los desastres climáticos también pueden desencadenar consecuencias psicológicas importantes.

Expertos en salud pública insisten en que la prevención, la mejora de las infraestructuras de saneamiento y una respuesta sanitaria coordinada son claves para mitigar estos riesgos crecientes en un contexto de cambio climático que favorece eventos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos.