Vídeo: EUROPA PRESS | Foto:Telemadrid
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Diez años después de que la población británica se dirigiera a las urnas para votar en el marco del referéndum sobre la salida del país de la Unión Europea, el país hace frente a una crisis institucional que ha vuelto a materializarse con la dimisión este mismo lunes del primer ministro, Keir Starmer, quien ha acabado cediendo a las presiones internas del Partido Laborista en medio de una crisis de liderazgo.

Tras una década del histórico referéndum, la mayoría de los análisis sobre el Brexit coinciden en una cosa: la salida de Reino Unido del bloque comunitario ha frenado el crecimiento de la economía británica en un país que ha pasado por siete primeros ministros en tan solo una década.Este devenir se ha vuelto sintomático de una situación de desgobierno que deja en manos del próximo primer ministro la ardua tarea de hallar soluciones.

La crisis económica y el rechazo a los migrantes extendieron entonces la idea de que había que "recuperar el control" del país para redefinir su relación con Europa y sus aliados siguiendo sus propios términos. Un punto que resulta paradójico, habida cuenta de que ninguna de estas cuestiones han acabado por resolverse después de diez años.

Dimite el primer ministro británico Keir Starmer, el séptimo en 10 años

"Esta ha sido una de las grandes paradojas del Brexit y la demostración más clara de la ambigüedad de mensajes sobre los que se construyó el argumentario a favor del 'Leave'", ha señalado Carme Colomina, investigadora del CIDOB, en declaraciones a Europa Press. "El referéndum no ha conseguido solucionar ninguno de los problemas que se adjudicaban a la UE: inseguridad económica, globalización desigual, disminución de la confianza en las élites políticas y la percepción de que la toma de decisiones democráticas se ha alejado cada vez más de los ciudadanos", ha apuntado.

Así, la mayoría de los expertos consideran que ese supuesto reajuste, incluso si se llevara a cabo por completo, dejaría sin resolver gran parte de las pérdidas comerciales que ha sufrido el territorio británico desde el divorcio con Bruselas. El voto antisistema que propició el apoyo a la campaña del 'Leave' ha seguido debilitando al Ejecutivo y permite a partidos como Reform UK, de Nigel Farage, capitalizar el descontento ciudadano.

Según datos oficiales, los efectos del Brexit han supuesto una reducción del PIB británico de hasta un 8%, un descenso del comercio de cerca del 15% y una caída del 18% de las inversiones. Estas cifras coinciden con un momento de creciente proteccionismo e inestabilidad geopolítica global que han profundizado, todavía más, la erosión en la competitividad que ya sufría Reino Unido. Las encuestas apuntan a que si mañana hubiera un nuevo referéndum, el 63% de los británicos apoyaría reincorporarse a la UE.