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“Me llamo Ethan Lindenberguer y mi madre es una activista que no cree en la eficacia de las vacunas." Así comenzaba su relato este joven en su comparecencia ante el Senado de los Estados Unidos. Los padres de un niño californiano decidieron cuando nació no vacunarle ni del sarampión, ni la de la polio o del tétanos. Pero al cumplir los 18 años decidió ir a ponerse todas de una vez desoyendo el consejo de su madre. Un acto de rebeldía que le ha valido una invitación al Senado de los Estados Unidos.

Su lucha, iniciada en Reddit preguntando qué podía hacer para vacunarse, se ha hecho muy mediática en los Estados Unidos, donde precisamente la rumorología difundida a través de redes sociales ha hecho que cada vez más, un número mayor de padres no quiera vacunar a sus hijos.

Según El Mundo: “Muchas vacunas son teóricamente obligatorias en Estados Unidos para ir a la escuela. Pero 47 de los 50 estados permiten exenciones por razones "personales", "filosóficas" o "religiosas". Incluyendo el suyo, Ohio. En California, Misisipi y Virginia Occidental sólo se permite por motivos médicos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es necesario que el 95% de la población esté vacunada para alcanzar "el umbral de inmunidad del grupo" ante una enfermedad.”

“No les culpo a ellos. Culpo a la falta de información y a los prejuicios sobre este tema”

"La falta de información adecuada, o los bulos, pueden hacer creer a los padres que las vacunas no son buenas" Ethan ha recibido el apoyo casi unánime de los senadores encargados de escuchar su testimonio. Ahora gestiona esta repentina fama concediendo entrevistas y hablando de su experiencia en televisión. No hay resentimiento entre madre e hijo: "No les culpo a ellos. Culpo a la falta de información y a los prejuicios sobre este tema".