Vídeo: C. MARCHAL | Foto:Telemadrid
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Un joven de 21 años con síndrome de Tourette ha logrado recuperar su vida gracias a una técnica de estimulación cerebral profunda aplicada en el Hospital Sant Pau de Barcelona.

El paciente se encontraba en una situación límite, con tics motores y vocales incontrolables que incluían gritos, palabrotas y gestos obscenos, lo que le impedía hacer una vida normal e incluso salir a la calle.

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Tras no responder a los tratamientos farmacológicos, los médicos optaron por implantarle electrodos en el cerebro, una técnica que envía impulsos eléctricos para regular la actividad de los circuitos neuronales alterados.

Más de un año después de la intervención, el cambio ha sido notable: los tics más graves se han reducido y el joven ha recuperado su autonomía, retomando sus estudios y su vida social.

La estimulación cerebral profunda se utiliza solo en casos extremos como este, cuando no existen otras alternativas terapéuticas, y abre nuevas vías para mejorar la calidad de vida de pacientes con trastornos neurológicos graves.