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El juez José Luis Calama, que instruye el 'caso Plus Ultra', ha dado diez días al financiero Simon Leendert Verhoeven para que detalle sus operaciones en Venezuela, después de que este viernes dijera no recordar con quién negoció en este país, a pesar de que un correo le relaciona con Rodolfo Reyes, uno de los principales accionistas de la aerolínea.

El financiero neerlandés, con residencia en Ginebra, compareció este viernes ante Calama en calidad de investigado y contestó a las preguntas del juez, del fiscal y de su letrada. En su testimonio rechazó cualquier implicación en el lavado del rescate de 53 millones que la SEPI concedió a esta compañía aérea.

Fuentes judiciales informaron a Servimedia de que, preguntado por sus negocios en Venezuela, Verhoeven admitió que dos de sus sociedades, Valerian y Allpa Wira, tuvieron relaciones comerciales con ese país, aunque no recordaba nombres concretos, salvo el de una empresa de productos químicos llamada Metor. La respuesta molestó al juez, que le exigió una relación detallada de esas transacciones y de las personas que representaban a las empresas venezolanas.

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El plazo de diez días que el instructor ha concedido al financiero neerlandés de Plus Ultra para detallar sus negocios con Venezuela incluye también la documentación con la que analizó la solvencia de la aerolínea antes de prestarle casi 2,1 millones de euros. Debe entregar el informe del auditor externo, las cuentas que estudió y, en especial, la estructura de deuda de la compañía, ya que el declarante dijo no recordar quiénes eran sus acreedores ni sus socios.

Verhoeven afirmó que solo conoce a Reyes por la prensa y que nunca se ha comunicado con él. Durante el interrogatorio se le planteó un correo de un directivo de Plus Ultra que relacionaba a Reyes con Valerian. El financiero respondió que no tenía explicación, porque Reyes no tiene nada que ver con sus empresas.El juez le recordó que Reyes y su esposa eran titulares últimos de una parte importante de Plus Ultra y que el empresario parece presentar a Verhoeven como su testaferro. El instructor le trasladó además su sospecha de que el dinero de los préstamos procedía de Reyes. El investigado replicó que confió en el intermediario Felipe Baca, que le aseguró que la operación era razonable.