Aunque pueda parecer un lunes más, no lo es. Millones de madrileños regresan a la rutina, vuelven a poner la alarma y dejan atrás la falta de horarios propia de las vacaciones.
Por ello, es habitual sufrir el conocido síndrome posvacacional, aunque no esté reconocido como una enfermedad. Cambiar la playa o el campo por el trabajo puede resultar complicado e, incluso, provocar la denominada "ansiedad anticipatoria", que hace que nos preocupemos por los correos electrónicos u otras situaciones cotidianas antes de volver.
Según los expertos, "el cerebro tarda en recuperar ciertos hábitos que tenemos", por lo que aconsejan retomar la rutina de forma progresiva.