La escena es descorazonadora. Con apenas 12 años grita y suplica no ser devuelto a Marruecos acompañado por un soldado español hacia la frontera. Su salida no es posible por tratarse de un menor sin acompañamiento.
Uno de los dramas de esta avalancha de inmigrantes sin precedentes es el de los menores no acompañados. Muchos están heridos, solos, sin atención y sin comida. No superan los 10 o 12 años.
Se trata de cerca de un millar de pequeños para los que Ceuta busca atención urgente antes de su derivación a la península. El Gobierno ha anunciado una partida de 25 millones para ellos y fía su futuro al reparto por las comunidades autónomas.
Estos menores malviven agrupados junto a las naves del Tarajal. Entre chatarra, cartones y basura buscan sombra y un lugar cómodo para dormir.
Ceuta ha habilitado de manera urgente duchas y agua potable para atenderlos y proceder a su identificación, el primer paso para activar el protocolo de interés superior del menor. En su protección especial a las niñas la ciudad autónoma ha habilitado dos colegios.
Los menores no acompañados tienen ahora tres salidas posibles, la reagrupación con sus familias, la atención inmediata en Ceuta o el posterior reparto.
La ministra de Migraciones, Elma Saiz, apela a la responsabilidad de las comunidades autónomas. Madrid asegura que, cinco días después de la avalancha, nadie del Gobierno se ha puesto en contacto con el Ejecutivo regional y que es el Gobierno de España el que tiene que actuar para solucionar lo que consideran un caos, ha afirmado el portavoz de la Comunidad, Miguel Ángel García Martín.