Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Nos encontramos con Isabel en su restaurante Casa Judas. Nada más pasar se encamina hacia el enorme horno de leña que tiene en la cocina y vemos cómo nuestro reportero aprende a mover un apetitoso cochinillo que está casi a punto.

Nos cuenta Isabel que el secreto de los asados de este restaurante está en su horno, que permanece encendido durante todo el año. En él se preparan cochinillos segovianos como el que está en proceso o corderos de Soria. Funciona con la encina procedente de una leñera de la misma Villamanta, que es una de las más grandes del país.

Isabel es de Villamanta de toda la vida, pero en el restaurante lleva sólo 8 años, desde que su hijo la convenció para que dejase su trabajo como pescadera y se convirtiera en la responsable de cocina del restaurante. Vamos ahora para la barra del bar para conocer a los hijos de Isabel, que trabajan como camareros.

Nos cuentan que son una familia muy extensa y entre risas recuerdan cómo su padre vendió una mula para poder alquilar un autobús y que así toda la familia pudiera ver el mar por primera vez.

Preguntamos por qué el restaurante se llama Casa Judas, e Isabel nos dice que si queremos saber la respuesta tenemos que acompañarla a un sitio. Llenos de curiosidad la acompañamos hasta una administración de lotería para conocer al que era el anterior propietario del restaurante. Se llama Pedro pero todos le conocen como Judas.

Ya resuelto el misterio, preguntamos a Judas cómo es que le pusieron ese mote. Nos cuenta que de niño era un auténtico trasto y que fue su padre el que se lo puso, después de tantas travesuras a sus espaldas.

Nos cuenta también Judas que él trabajaba hasta 16 horas en el restaurante pero que quedaba encantado cuando sus clientes le reconocían su buen trabajo.

Él fue el que enseñó a Isabel los secretos para preparar un buen asado, así que como el cochinillo que movió Fernando está listo ya, vamos para Casa Judas a ver si la alumna ha conseguido superar al maestro.