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La Yeguada Anantara cuenta con 20 hectáreas donde cuida a caballos a las afueras de Valdetorres de Jarama. La finca está dividida en tres partes: la zona de la yeguada, la parte dedicada a concursos y pupilajes y la zona de entrenamiento. Además, disponen de 3 hectáreas dedicadas al cultivo de forraje para los caballos.

Albergan también caballos de descanso. Son aquellos que han tenido una vida deportiva larga y ya están retirados. Utilizan estos prados para darles los mejores últimos años de su vida.

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Por este motivo fue el que la dueña de la yeguada construyó estas instalaciones, para el retiro de una sola yegua de competición. Sin embargo, el espacio ha ido creciendo con el paso de los años. Luis Franco, director de la Yeguada Anantara, indica que en esta zona están "genial".

"Ahora mismo entre caballos de escuela, concurso y descanso rondaremos los 175 caballos", enumera. En sus instalaciones tienen un callejón de salto en libertad.

"Se usa para los caballos y potros de dos y tres años. Es una forma de comienzo de los caballos en su entrenamiento para que con 4 años puedan concursar. Con dos años saltan un metro diez centímetros y con tres saltan un metro con veinte", explica. El amplio patio central permite a los caballos asomarse por la ventana que existe desde sus cuadras.

En toda la cuadra hay caballos de concurso. Dentro de ella está Guillermo Tabucchi, herrero, colocando una herradura a un caballo. "En un día me hago unas cinco o seis, porque son delicados. A los caballos de concurso los hierro cada 40 o 45 días", señala.

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En la cuadra principal descansan los caballos de competición. Bien cuidados e higienizados, hasta cada uno tiene su propia comida y su propio juguete por si se aburre en el establo. "Depende de la disciplina que haga cada uno. La alimentación es muy importante en cada uno", añade. Los cólicos son la principal causa de muerte en caballos, por eso es tan importante una alimentación adecuada.

Los caballos de competición tienen dentista cada año y sesiones de fisioterapia si lo necesitan. Por ello, cada animal tiene un valor muy alto, algunos superan los mil euros. Se crían en libertad, mínimo salen dos veces al día, aunque están casi siempre fuera.