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Pedrezuela tiene una amplia naturaleza y biodiversidad. Prueba de ello son los numerosos espacios naturales protegidos que albergan gran variedad de flora y fauna. Entre ellas destaca el gallipato, un anfibio endémico de la Península Ibérica que habita en ríos y arroyos.

Es algo parecido a un tritón con la cola y cabeza aplanadas. A ambos lados de su cuerpo se pueden apreciar una hilera de tubérculos naranjas. Es a través de estos por donde aflorar las costillas del gallipato cuando el animal se encuentra en peligro. Es decir, es capaz de romperse las costillas para escapar de sus depredadores.

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El tamaño más común de este animal oscila entre los 150 y 230 milímetros, rara vez superan los 300. Pero, además de los gallipatos, en Pedrezuela es posible encontrar otras especies parecidas como la rana común, el sapo corredor o el tritón ibérico.

Asimismo, destacan especies no anfibios como las aves migratorias: el águila calzada o el milano real. Pero la rica biodiversidad no se limita a la fauna. La flora es muy variada y abundante. Afloran con asiduidad los bosques de encina y pinares y los campos de cultivo se extiende a lo largo del paraje.

Ruta 179: Pedrezuela

Al estar situado en las inmediaciones de la Sierra de Guadarrama y del Embalse de Pedrezuela, el término municipal del pueblo presenta una orografía accidentada con varias gargantas creadas por los arroyos y ríos. Por todo ello, la protección y conservación de estos espacios naturales es esencial para garantizar la supervivencia de las especies animales y vegetales del entorno.