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Desde que en 1930 se construyó el edificio de Telefónica en Gran Vía, el primer rascacielos reconocido de Europa, Madrid ha ido sumando otros edificios hasta dibujar un skyline en el que destacan las 4 torres situadas en el norte de la capital. A ese conjunto se unirá en 2020 Caleido, una quinta torre ahora en construcción. ¿Cómo se edifican estos colosos? ¿Cómo se organiza su funcionamiento interno? ¿Qué tiene de especial vivir en un rascacielos? ¿Tienen que adoptar medidas de seguridad especiales? Las respuestas, “Dentro de un rascacielos”.

¿Sabías que los rascacielos se mueven? “Si no se movieran, se romperían”, explica Elena Muñoz, Directora de Operaciones de Caleido, quien descubre a MCY como influye la meteorología en las obras: se puede trabajar con niebla, pero las rachas de viento superiores a 70 km/hora pueden obligar a suspenderlas. Toda seguridad es poca en unas obras en las que trabajan a diario una media de 750 operarios, a más de 100 metros de altura.

Caleido crece junto al rascacielos de oficinas más alto de España, Torre de Cristal: 250 metros de altura, 52 plantas, 27 ascensores –uno de ellos el más rápido de España-, 4600 ventanas y 44 000 metros cuadrados de revestimiento de cristal, que se tarda ni más ni menos que un año en limpiar. Estos edificios son auténticos microcosmos en los que se puede encontrar de todo, de un gimnasio a … una capilla, como ocurre en Torre Espacio. Situada en la planta 33, es la capilla más alta de España sobre el nivel del suelo y, desde hace 10 años, su capellán, Manuel, oficia misa todos los días laborables a las ocho y media de la mañana.

Esa es la hora punta en casa de Águeda y Sofía, que viven con sus padres en la planta 16 de una torre de 22 pisos. “El momento coles, curro… fatal. Esto está “petaó”, asegura Águeda, a pesar de los 6 ascensores de los que disponen para 140 viviendas. Pero también hay ventajas. “Cuando hay niebla y las nubes se quedan por debajo –describe Sofía- se está genial”.

Y mirando al Manzanares, Madrid acaba de estrenar un nuevo rascacielos de viviendas de 20 plantas y cerca de 100 metros que, antes de acabar su construcción, ya había vendido todos los pisos. Los afortunados propietarios –que han pagado de 370 000 a un millón de euros- han empezado a ocupar sus casas, desde las que se disfrutan espectaculares vistas de la capital.