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Nuestras calles están cambiando de imagen y vivir a ras de acera se está popularizando. Locales comerciales cerrados durante décadas, cambian sus escaparates por ladrillo y tras los muros esconden viviendas modernas cuyos precios de venta o alquiler son más baratos que los de un piso en altura.

Por este motivo, muchos estudios de arquitectura se están especializando en la transformación de locales en viviendas. Desde 2015, el ayuntamiento de Madrid ha autorizado el cambio de alrededor de 800 locales a uso residencial.