Madrileños por el mundo: Gibraltar

Gibraltar es una ciudad que, a pesar de que se encuentra en el extremo sur de la península ibérica y que solo hace frontera con España, es un territorio británico de ultramar.

Hasta aquí hemos viajado para recorrer sus calles donde nos hemos encontrado con los famosos monos de Gibraltar, siendo el único lugar de Europa que alberga esta población de macacos salvajes.

Los expertos creen que estos monos de Berberia fueron introducidos en el Peñón por los árabes que los tenían como mascotas, aunque hay muchas otras teorías sobre su aparición en la ciudad lo que sí que es cierto es que ya eran los residentes oficiales de Gibraltar antes de que se convirtiera en territorio británico y ahora son atractivo turístico sin igual.

Además, la situación de la pandemia no ha perjudicado gravemente a Gibraltar ya que, mientras otros países de la Unión Europa mantenían sus fronteras cerradas por precaución, aquí se podía acudir y lo hacían decenas de parejas que querían contraer matrimonio sin complicaciones.

Cabe destacar en lo referente a la crisis sanitaria que esta ciudad ha sido el primer territorio del mundo que ha conseguido inmunizar a toda su población con la vacuna y por eso las restricciones aquí son mínimas y la mascarilla ha dejado de ser obligatoria en bares y restaurantes, algo impensable para nosotros hoy en día.

Lo comprobamos también en playas como la de La Caleta, una zona que fue poblada por genoveses y aún conserva ese sabor italiano.

En cuanto a la construcción en Gibraltar es escasa y por ello cara debido a la falta de terreno en El Peñón y por eso las empresas buscan cómo poder hacerse un hueco en esta ciudad como es el ejemplo de este llamativo hotel que en realidad es un yate de lujo que siempre permanece atracado en el puerto y que costó construir 200 millones de euros y que tiene una antigüedad de 8 años.

“En concepto del barco es estar aquí atracado, aunque podría navegar si fuese necesario”, nos ha contado Miguel, en encargado de este alojamiento.

Y para pasar un rato divertido, aunque con algo de vértigo, hemos montado en el teleférico Cable car cuya estación base se puede encontrar junto a los Jardines Botánicos de La Alameda en el extremo sur de Main Street.

Los simpáticos delfines también nos han acogido en este viaje gracias a Dolphin Adventure que nos han llevado en bote al mar para poder verlos y escucharlos de cerca.

Visitamos, también, los túneles de la Segunda Guerra Mundial excavados en El Peñón que poca gente sabe que está prácticamente hueco y que, en su interior, hay 52 kilómetros de pasadizos que fueron utilizados para abastecer a los militares de combustible e, incluso, había hospitales en su interior.

Un auténtico museo dedicado a todos esos hombres y mujeres que pasaron un largo periodo en esta base militar subterránea y que tuvieron que construir estos túneles que hoy en día son un gran atractivo turístico cuya entrada cuesta 9 euros.