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Sí, todavía quedan sitios así en Madrid. Visitamos este legendario establecimiento que nació en 1927 y vende todo tipo de objetos de esparto. Su dueño recuerda, con nostalgia, los orígenes del citado local.

“Iba al almacén con mi padre desde que tenía 8 años”

Casi un siglo después de su inauguración, sus cestos, botijos o persianas siguen decorando casas o formando parte del atrezzo de series y películas.

En esta espartería podemos encontrar esparto crudo, procesado o trenzado desde seis euros el manojo.