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Se llama Ramona, tiene 81 años, es diabética, sufre un 73% de discapacidad física y vive en un tercer piso sin ascensor. Los vecinos se niegan a ponerlo porque tendrían que pagar la derrama. Ramona y su hija denunciaron el caso por medio de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad, porque tampoco tienen dinero para un abogado. Les aseguraron que ganarían el caso, pero ese coste ascendería a 5.000 euros y no los tienen.

Sus vecinos se niegan a pagar un ascensor

Por ley, cuando hay una persona de más de 70 años con discapacidad, están obligados a poner un ascensor, pero como los vecinos no quieren pagarlo, lo tendrían que pagar ellas.