Villaconejos, en plena cosecha de su melón más famoso
La recolecta alcanza su momento clave durante los meses de julio y agosto
Cuenta la leyenda que un soldado que regresaba de tierras africanas llevó hasta Villaconejos las primeras semillas de melón envueltas en una tela. Siglos después, el municipio madrileño sigue ligado a uno de los melones más famosos y buscados de España, que estos días vive su momento más importante del año: la recolección.
Agosto es el mes estrella de la campaña. Desde primera hora de la mañana, Jairo y su equipo recorren los campos para recoger los frutos que ya han alcanzado el punto óptimo de maduración. El trabajo es minucioso y se realiza pieza a pieza: los recolectores revisan cada melón, seleccionan los que cumplen con las características necesarias y protegen aquellos que todavía necesitan unos días más.
"Este melón no lo corto porque está verde y el melón está liso, no tiene rayas y no tiene cama. Hay que taparlo", explica Jairo mientras señala uno de los frutos. Para llegar al mercado, el melón de Villaconejos debe presentar unas características muy concretas: estar rayado, tener la meseta amarilla y estar bien lleno.
La campaña comienza mucho antes de que llegue el verano. "Nosotros empezamos a plantar a mediados de abril. Semanalmente es una plantación de cinco hectáreas, que se plantan todas las 110 hectáreas que tenemos", cuenta Jairo. Una planificación escalonada que permite mantener la producción durante las semanas de mayor demanda.
El campo también obliga a estar pendiente de cada detalle. Los melones que todavía no están preparados se cubren para protegerlos del sol y permitir que continúen madurando hasta la siguiente pasada. Otros, sin embargo, quedan fuera de la cosecha. "Este no vale ya para el mercado porque el sol lo ha rajado, lo ha quemado. Lo colocamos en el carril porque sirve de abono", explica uno de los trabajadores.
La calidad, aseguran quienes trabajan cada día en el campo, no depende únicamente de las condiciones de la tierra o del clima. "Dedicación, esfuerzo y sacrificio", resume otro de los recolectores sobre el secreto de un buen melón.
La temporada fuerte se concentra en julio y agosto. Durante estas semanas, el ritmo de trabajo se dispara y pueden llegar a recoger alrededor de 200 toneladas al día. La recolección se realiza de forma progresiva: una semana se seleccionan los melones que ya están listos y los que todavía presentan un tono más verde se dejan para la siguiente.
Así, los campos se van vaciando poco a poco mientras los frutos seleccionados emprenden su camino hacia el almacén. Cada jornada, cientos de toneladas pasan por las manos de los trabajadores, que se encargan de recogerlas, clasificarlas y cargarlas en camiones.
En Villaconejos, la tradición continúa un año más. Entre filas de melones y madrugones, el municipio vuelve a demostrar por qué su nombre lleva décadas asociado a uno de los productos más reconocibles de la Comunidad de Madrid.
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/title}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}