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María y Antonio no han podido dormir en toda la noche. Se iban a quedar este jueves sin su primera residencia y la casa del pueblo.

Iban a ser desahuciados por avalar en un préstamo a su hijo Carlos, quien ha recibido junto a sus padres la buena noticia de que se paralizaba el alzamiento.

Hemos conseguido hablar con él y se siente arrepentido.