Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
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Para los vecinos de un edificio ubicado en la calle Río Miño, en Alcalá de Henares, salir a la calle se ha convertido en un auténtico lujo. Subir y bajar las escaleras del portal les supone un mundo, especialmente para Antonio, de 95 años, que apenas puede salir de casa unos minutos al día.

"Me cuesta trabajo salir. Salgo un ratito todos los días diez minutos o un cuarto de hora", explica Antonio, cuya avanzada edad y sus problemas de movilidad han convertido cada salida en un desafío.

Sus hijos, que le ayudan en todo lo posible, han tenido que contratar a una persona para asistirle y aun así el miedo a una caída es constante.

"Hemos tenido que meter a una persona. Cuando sube tenemos que ponernos detrás porque ya hay veces que él el pie lo echa para atrás, entonces nos da miedo que en un momento dado se caiga", relatan los familiares del nonagenario, visiblemente preocupados por su situación.

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La familia de Antonio ha intentado por todos los medios agilizar la instalación de una rampa, pero se han topado con la burocracia municipal. "Aquí aparece una notificación donde dice: 'en mesa técnica de movilidad desestiman la opción planteada'. Mi padre cada vez está teniendo más problemas de movilidad. No sé si será dentro de un mes, dos, tres meses, pues al final esto se va a convertir en una auténtica cárcel", denuncia uno de sus hijos.

Pero Antonio no es el único. Tere y Manolo son propietarios del mismo edificio y llevan siete años reclamando una rampa que les permita acceder al portal con comodidad. "Y con el carro, la compra y todo, muy incómodo", declara Teresa. "Cada vez me cuesta más y sobre todo las escaleras. Las escaleras las odio porque no puedo", añade Manolo con resignación.

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El proyecto, que ya ha sido presupuestado por una constructora, tendría un coste de 32.000 euros. La obra consistiría en elevar la puerta del portal hasta el número 2 y construir una rampa hasta una altura de media puerta, lo que obligaría a eliminar al menos tres plazas de aparcamiento.

Sin embargo, el principal obstáculo no es solo económico. Los vecinos aseguran que necesitan el permiso del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, una autorización que llevan años esperando sin éxito. Y es que los propietarios, en su mayoría pensionistas, no pueden asumir solos el coste total de la obra.

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"Aquí son pensionistas como estamos viendo. El que más cobra son 1.000 euros. Son seis meses y pagando 500 euros. Le quitas a un pensionista 500 euros, se queda en nada. Están presos en sus propias casas", denuncian.

Mientras la administración local no dé luz verde al proyecto o aporte una solución alternativa, los vecinos de la calle Río Miño seguirán viendo cómo su movilidad se reduce día a día. Lo que reclaman, insisten, no es un privilegio: es una rampa que les devuelva la libertad de salir de su hogar sin temor a caerse.