Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
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Fuencarral cumple 75 años desde su anexión a Madrid. Lo que hoy es uno de los barrios de la capital fue durante siglos un pueblo con identidad propia, tradición agrícola y una historia que sus vecinos siguen reivindicando.

Para conmemorar este aniversario, se ha estrenado un monolito que rinde homenaje a su pasado y, especialmente, a las mujeres que llevaban sus productos hasta Madrid.

Antonio, gran conocedor de la historia de Fuencarral y autor de un libro sobre el antiguo pueblo, recuerda sus orígenes: "Fuencarral era un pueblo con 900 años de historia, un pueblo situado a la vera de Madrid y que en 1951 fue anexionado a la ciudad". Su economía se basaba en la agricultura comercial y sus uvas llegaron a darle una especial fama.

Pero detrás de aquella actividad agrícola había unas protagonistas imprescindibles: las fuencarraleras. "¿Quiénes eran las que llevaban diariamente esos productos? Las mujeres del viejo Fuencarral pueblo, hiciera frío o calor, en burro, en carro o a pie, iban hasta Madrid a vender los productos", nos explica Antonio.

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Casa Pedro, tres siglos de historia

Muchos de aquellos productos llegaban a las mesas de establecimientos históricos como Casa Pedro, un restaurante que abrió sus puertas en 1702 y que continúa en manos de la misma familia.

Irene, integrante de la undécima generación, muestra algunos de los elementos que conservan la memoria del negocio, como un antiguo mueble de madera con figuras de Don Quijote y Sancho Panza y una representación de una mujer dedicada a la venta de huevos.

"Fuencarral era la huerta de Madrid", recuerda Irene, que también enseña la pared de la fama del restaurante, decorada con azulejos que reproducen las firmas de personajes conocidos que han pasado por sus mesas, como Raphael o Lina Morgan.

Su padre, Pedro, actual responsable del establecimiento, también conoce la historia menos visible del pueblo. Bajo las calles de Fuencarral existe una red de túneles que, según relata, sirvió de refugio durante la época napoleónica y la Guerra Civil, cuando los bombardeos afectaron a la zona.

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Una farmacia de 1913 que conserva su esencia

La ruta por el patrimonio histórico continúa en una de las farmacias más antiguas de Fuencarral, abierta en 1913 y regentada ya por tres generaciones de la misma familia.

Ángela explica que el establecimiento conserva buena parte de su aspecto original: estanterías de madera, papel pintado de principios del siglo XX y antiguos tarros, algunos de ellos procedentes de los siglos XVII y XIX. Un auténtico viaje al pasado que mantiene viva la memoria comercial del barrio.

La Casa Grande, testigo del pasado agrícola

La última parada es la Casa Grande de Fuencarral, una antigua residencia de la baja nobleza que también fue un importante centro agrícola. Según José, llegó a poseer el 10 % del término municipal y conserva espacios que permiten comprender la relevancia económica que tuvo el pueblo.

Entre sus instalaciones destaca la bodega, reflejo de una época en la que Fuencarral llegó a ser uno de los principales productores de vino durante el siglo XVIII.

Setenta y cinco años después de su anexión a Madrid, Fuencarral conserva entre sus calles, negocios centenarios y edificios históricos las huellas de su pasado. Un pueblo que perdió su independencia administrativa, pero que sigue manteniendo viva su identidad y el recuerdo de quienes construyeron su historia.