Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
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El tanatorio de San Isidro ha acogido hoy el último adiós a Juan Tamariz, fallecido a los 83 años. Familiares, amigos y compañeros de profesión se han reunido para despedir a uno de los grandes maestros de la magia en España, un artista que durante décadas consiguió convertir cada juego de cartas en un espectáculo lleno de emoción, humor e ilusión.

"La magia está triste hoy porque se va un genio, se va uno de los grandes maestros porque Juan era mucho más que un mago extraordinario, era un maestro que ha creado escuela. Yo soy mago gracias a él, yo aprendí con sus programas", recuerda Jorge Blass.

Tamariz acompañó a varias generaciones a través de la televisión. Su presencia en programas como 'Un, dos, tres…' hizo que miles de espectadores descubrieran la magia desde pequeños. "Empecé a verlo en televisión, en el 'Un, dos, tres…', y ya empecé a verle juegos de cartas, magia pura de verdad", nos explica Agustín Dalvi.

'Desaparece' Juan Tamariz, maestro de la magia, a los 83 años

Su legado también está en las nuevas generaciones de magos. Juan Tamariz contribuyó a dignificar y profesionalizar un oficio que, durante años, parecía difícil de convertir en una forma de vida. "Juan ha conseguido hacer que muchos niños y niñas de mi generación pensásemos que podíamos vivir de la magia, que en su generación no era nada común", señala MagoMigue.

Pero quienes le conocieron destacan que la magia para Tamariz no era simplemente una profesión. Formaba parte de su manera de entender la vida. "Era una persona para el que no existía un antes y un después de la magia. La magia siempre estaba presente en su vida y, sobre todo, era una forma de pensar. Él pensaba, digamos, mágicamente", explica Ramón Mayrata.

También recuerdan su enorme capacidad para hacer felices a los demás. "Vivió como quiso, que eso es súper importante, y estuvo haciendo magia casi hasta el final. O sea, él quería hacer feliz a los demás", afirma Karim González. Una filosofía que el propio Tamariz resumía así: "Dar ilusión para que la gente luego se enfrente a la realidad con más fuerza, con más energía, con más capacidad".

Numerosas muestras de afecto y admiración en la despedida de Juan Tamariz

Su personalidad y su particular sentido del espectáculo dejaron también gestos y sonidos que ya forman parte de la historia de la magia. Entre ellos, su inconfundible "chan ta ta chan" y el violín. "Él cuando acababa los espectáculos decía adiós, buenas noches, pero hubo un día que se me ocurrió decir 'chan ta ta chan' y la gente se volvió loca aplaudiendo y dice: ah, pues esto funciona", recuerda Anthony Blake.

En su último adiós tampoco podían faltar las cartas, uno de los grandes símbolos de su carrera, ni los globos. Ana, su hija, explica que el propio Tamariz había pensado cómo quería que fuera este momento: "Él lo organizaba todo, entonces dice, quiero que el evento sea con cartas y alegre". Por eso, los asistentes han podido firmar una carta como último homenaje al maestro: "Hoy el autógrafo es para él", cuenta emocionada.

Juan Tamariz deja tras de sí una trayectoria irrepetible y varias generaciones de magos y espectadores que aprendieron de él. Un hombre que hizo de la magia una forma de vida y que siempre llevó consigo una sonrisa. Una sonrisa que, como su legado, permanecerá para siempre.