El incendio sigue golpeando a los ganaderos de Chapinería: las cabras continúan muriendo un mes después
Una explotación perdió 35 animales durante el fuego y denuncia que otros siguen falleciendo por las consecuencias de la inhalación de humo
Las llamas se apagaron, pero sus consecuencias todavía permanecen en las explotaciones ganaderas afectadas por el incendio de Chapinería. Un mes después del fuego, una familia de ganaderos continúa perdiendo animales y afronta ahora la falta de pastos, el estrés del ganado y una reducción de la producción.
El incendio provocó la muerte de 35 cabras de la explotación, 15 hembras y 20 machos. Sin embargo, los propietarios aseguran que el balance no está cerrado. Algunos animales que consiguieron sobrevivir están sufriendo problemas respiratorios que los ganaderos relacionan con la gran cantidad de humo que inhalaron durante el incendio.
"Empiezan a respirar mal, mal, mal y se mueren", relata Encarna, una de las responsables de la explotación, que asegura que las consecuencias de aquella jornada continúan apareciendo semanas después.
La familia consiguió salvar alrededor de 500 cabras de raza Guadarrama, pero mantener ahora la explotación se ha convertido en otro desafío. Los animales necesitan salir al campo para alimentarse y buena parte del entorno quedó afectado por el fuego.
"No tienen dónde comer", explica Encarna. La imposibilidad de mantener su actividad habitual está afectando también al comportamiento del ganado. Según la ganadera, las cabras se encuentran muy estresadas y su producción ha descendido.
El momento en el que llegaron las llamas
Los propietarios se encontraban en la explotación cuando comprobaron cómo el incendio se aproximaba. Nicolás recuerda que vieron aparecer "una nube oscurísima" al otro lado de la valla antes de que los agentes les ordenaran abandonar el lugar.
La prioridad entonces era ponerse a salvo y tuvieron que marcharse mientras el fuego avanzaba por el entorno de la explotación.
Ahora, semanas después, toca afrontar una recuperación que se presenta complicada. A las pérdidas directas ocasionadas por las llamas se suman los problemas de salud que están apareciendo entre los animales supervivientes y las dificultades para alimentarlos.
La familia intenta recuperar poco a poco la normalidad y mantener en pie una explotación de la que dependen sus vidas. El incendio ya ha pasado, pero para estos ganaderos de Chapinería sus efectos todavía están lejos de terminar.
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