El edificio parroquial de la Paloma renace 5 años después la explosión en la calle de Toledo
Las obras comenzaron hace siete meses y avanzan a buen ritmo
En el solar que dejó la devastadora explosión de gas del 20 de enero de 2020, tras el paso de la borrasca Filomena, se alza ya la estructura del nuevo edificio parroquial de la Virgen de la Paloma, un símbolo del corazón castizo de Madrid que renace con tenacidad y fe.
El párroco, Gabriel Benedicto, visita a diario las obras, supervisando el milagro material que avanza ladrillo a ladrillo. "Después de 5 años estamos construyendo", declara con emoción. "Necesitamos mucha ayuda y la estamos recibiendo. Nos están apoyando las administraciones, empresas, particulares... y la suma de todos yo creo que va a conseguir que lleguemos a la meta".
Su mirada también está puesta en la vuelta a la normalidad urbana: "Todos estamos muy implicados y también con la ilusión de volver a tener la entrada por la calle Toledo, que fue siempre histórica".
Al frente de la compleja ejecución está la aparejadora Patricia Golderos, quien detalla los trabajos actuales: "Ahora mismo, lo que estamos haciendo es el recalce de la cimentación y el acodalamiento de los muros de contención de los edificios colindantes. A continuación, haremos la fachada y el interior".
El edificio original quedó tan dañado que su demolición fue la única opción. Si todo marcha según lo previsto, el nuevo centro parroquial será entregado "en la primavera de 2027".
Mientras la obra avanza, la vida de la parroquia nunca cesó. Susa Martínez, secretaria de la Real Congregación y testigo directo de la impresionante deflagración aquel día de enero, lo explica: "Aquí la vida en la parroquia ha continuado después de unos meses que estuvo cerrada porque se ahumó todo. Tuvimos que pintar y restaurar algunas vidrieras, pero la actividad ha seguido gracias a Dios".
La comunidad ha mantenido su ritmo y sus tradiciones seculares. "Hemos restablecido toda nuestra vida, nuestros horarios de misa", afirma Susa, y anuncia una celebración cargada de simbolismo: "Dentro de dos semanas bajamos el cuadro de la Virgen el día de las candelas, el 2 de febrero, y celebraremos la fiesta de la Candelaria, muy importante para la Real Congregación, una de sus cuatro fiestas mayores que venimos haciendo desde 1788".
El nuevo edificio no será solo una reparación física, sino la materialización de un deseo colectivo de resiliencia. Representa la recuperación de un espacio de encuentro, caridad y cultura para el barrio de La Latina.
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