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Con el otoño, el Real Jardín Botánico-CSIC se tiñe de colores verdes, amarillentos, naranjas e incluso rojizos antes de alcanzar una tonalidad marrón. Miles de hojas han caído formando una alfombra muy otoñal en cada rincón.

Durante las próximas semanas permanecerá la hojarasca en determinadas glorietas y paseos del Jardín a través de la limpieza selectiva. El objetivo es mostrar las hojas otoñales al natural creando un segundo jardín de los sentidos.

Un espectáculo otoñal del que se encarga Mariano. "Depende del árbol que haya encima. Si el árbol tiene un color interesante para el otoño, debajo de él no barremos. Las zonas anaranjadas son las que no vamos a barrer porque sabemos que las especies que hay encima son especies con un cromatismo especial en otoño".

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Cada año, los árboles caducifolios o deciduos refrescan todas sus hojas perdiendo el follaje al llegar el otoño. Las horas de luz disminuyen, la radiación solar es menos intensa, los suelos se hielan y dificultan la llegada de nutrientes y así, con la ayuda del viento y la lluvia, las hojas terminan poblando el suelo.

Un festival de colores que llama la atención a todo aquel que lo visita. "Sin embargo, en las zonas que no están coloreadas es porque o bien hay coníferas o bien hay hojas que tardan mucho en fermentar. Entonces esas las quitamos enseguida", nos explica Mariano.

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Sara es la jardinera que selecciona las hojas. "Las hojas que no tienen que estar aquí las amontonamos, las vamos cogiendo poco a poco, las metemos en cubos y se lleva al contenedor de restos vegetales".