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Madrid rinde homenaje un año más a Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido popularmente como el Cristo de Medinaceli, en una de las procesiones más esperadas del Viernes Santo.

La Archicofradía Primaria Nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús el Nazareno ha organizado un cortejo que ha comenzado a las 19.00 horas desde la Basílica de Jesús de Medinaceli, en la Plaza de Jesús, atrayendo a miles de personas.

La hermandad, compuesta por 2.800 hermanos y más de 120 costaleros, ha portado la talla de 1,73 metros, obra sevillana del siglo XVII, sobre un trono de cuatro metros de altura y 3,5 toneladas de peso.

Los nazarenos han lucido el característico hábito morado con capirote, guantes blancos y cíngulo adornado, mientras numerosos devotos participaban portando cadenas o iluminando el recorrido con antorchas.

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La historia del Cristo de Medinaceli está marcada por acontecimientos milagrosos y heroicos. Tras ser llevado a Marruecos para el culto de soldados españoles y posteriormente rescatado gracias a la intervención de Fray Pedro de los Ángeles, la imagen llegó a Madrid en 1682, iniciando una devoción que ha perdurado siglos, incluso durante su ocultamiento en la Guerra Civil y su traslado temporal a Valencia, Barcelona y Ginebra.

El acompañamiento musical corre a cargo de la Agrupación Musical La Expiración de Salamanca, que ha interpretado marchas procesionales durante todo el recorrido, que ha pasado por calles y plazas emblemáticas del centro de Madrid, incluyendo la Puerta del Sol, la calle Alcalá y la Plaza de Canalejas.

Una jornada marcada por la devoción, la historia y la emoción de los fieles, consolidando al Cristo de Medinaceli como una de las imágenes más veneradas de Madrid.